Más como yo

De vez en cuando me asaltan dudas existenciales –  ¿De vez en cuando, Danae? ¿En serio? ¿Sólo de vez en cuando?-CÁLLATE. Dudas que sé que no soy la única que tengo y que, precisamente por ser consciente de ello  me hace sentir menos sola, menos estúpida o menos lo que sea, dependiendo de la situación.  Así, cuando todos soltamos con toda nuestra seguridad que el mal de muchos es consuelo de tontos con toda la razón del mundo, también deberíamos asumir con la misma seguridad y energía, lo bien que viene saber que otros están parecidos a nosotros y que ese pensamiento no sólo no nos hace sentir tontos sino que nos reconforta, porque “hay más como yo”  ¿A que sí?

Reconozcámoslo, es todo un alivio saber que hay otros en similar situación que nosotros o que tiene unos rasgos muy parecidos a los nuestros, esos que siempre nos provocan algún que otro quebradero de cabeza porque no encajamos en el entorno. Es un paréntesis entre tanto estrés emocional tener presente a personas que no  hacen que te sientas tan extraño en un mundo en el que, como diría Fito, parece que te llama “Raro, no digo diferente, digo raro. Seamos sinceros, TODOS hemos pasado por alguna situación en el que nos hayan hecho sentir raros y pequeños y, si además de eso eres un poco feo…pues acabas con la autoestima por los suelos.

Groucho Marx, -SI, otra vez él- dijo *Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros.  Yo, que sólo tengo los míos y que mi irresponsabilidad emocional me llevó a no dejar ninguno en la recámara para las vacas flacas; yo que soy como soy,  que sigo a rajatabla (lo intento) esos principios que  me inculcaron y los que aprendí por el camino (sea eso algo bueno o malo), y a los que con el tiempo he cogido cariño, sólo puedo decir que a quien no le guste… tararí que te vi.

Al fin y al cabo ¿Quiénes somos? ¿Qué son los principios?  Ellos (los principios) nos han hecho como somos, han conseguido que no tomemos decisiones demasiado estúpidas o que, simplemente, evitemos el remordimiento que nos carcomería por dentro. Y sí, ese maldito Pepito grillo que nos levanta dolor de cabeza en tantas ocasiones, y que nos lleva a gritar  inconscientemente “Maldita sean mis valores”, que nos provoca una sensación amarga porque, todos sabemos, que hacer lo correcto no siempre nos hace sentir bien…ESE grillo con sombrero y paraguas, es el que consigue que nos miremos al espejo, la mayoría de las veces, sin sentir vergüenza. Aunque eso no quita que, sin querer, sigamos canturreando la canción de Fito” yo no sé si el mundo está del revés o soy yo el que está boca abajo”. Porque el saber que hemos lo que debíamos hacer, lo implica que nos sintamos seguros de ello.

Mis queridos niños, si sois raros mejor para vosotros, así que sed fieles a quienes sois y apoyaos en aquellas personas que os inspiren y con las que os identifiquéis, porque a veces el consuelo de tontos es lo que nos da esa fuerza que tanto necesitamos.

Sed buenos. 

Danae

*La frase no es original de Marx sino que fue escrita en una columna del New Zealand Tablet en 1873

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4 comentarios en “Más como yo

  1. Otra más: “mal de muchos no es consuelo, es epidemia” es cierto que a veces nos reconforta saber que no somos raros, que hay gente igual o parecida a nosotros que no somos los tontitos del grupo y las cosas que pasan no sólo son cosas que nos pasan a nosotros son cosas “normales” pero, no dejemos de lado ese instinto egoísta que hace que nos guste reconfortarnos en nuestra rareza y hacernos ver que todos y cada uno de nosotros somos únicos e irrepetibles y regodearnos por unos instantes en nuestra rareza y poder ser centro de atención por unos instantes. Que nuestros problemas o alegrías son nuestras, que por un momento somos importantes porque es nuestro momento y el de nadie más.

    • bmorchon, gracias por comentar ¡cómo siempre!
      Al decir que ese “consuelo de tontos” es a veces muy reconfortante, me refiero en pequeñas dosis. Está claro que escudarse detrás de frases como “es que estamos todos igual” o “es que no soy el único”, lo único que tiene como consecuencia es caer en la apatía y perdernos nosotros mismos en un mar de excusas absurdas que ni siquiera llegan a ser nuestras. Regodearse en nuestro estado (sea bueno o malo) me parece negativo, pero yo no hablo de regodeo sino de apoyo.Creo necesario que, en momentos en los que nos sentimos solos o sin fuerzas, el poder ver que alguien ha pasado por algo similar a nosotros puede ayudarnos a coger esa energía que nos falta.

      ¡Saludos!

  2. Me pregunto qué será eso de los principios… No importa la respuesta que se dé a la pregunta esa por ejemplo de quiénes somos. Lo que importa es la pregunta. Pararse a pensar en lo que es el preguntar-se.

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