Planes de otoño…otra vez

Queridos niños, en el anterior post compartí con vosotros mi simpatía hacia el otoño. Pero como nueva estación del año que es, nos acribillan con “nuevos” consejos y sugerencias. De todos ellos, destaco tres:

  • Recupérate de los excesos del verano. Todos sabemos cómo funciona el mecanismo: después de engordar en verano, tenemos que adelgazar para volver a engordar en los puentes de octubre, noviembre y diciembre; para adelgazar de nuevo antes de Navidad, para poder engullir todo el turrón que la abuela nos pone en la mesa. ¿Y cómo se hace esto? Muy fácil: dejando el helado, los mojitos, los calamares y el bocata de escalope que nos llevamos a la playa. Yo creo que ya con eso, el colesterol baja, seguro. Pero tampoco debemos estresarnos demasiado. Según mis cálculos, en dos meses se engorda más o menos lo mismo que en los días de Navidad. Claro que soy de letras, y mis cálculos son inventados, pero no creo que esté demasiado equivocada. ¿Veis? Si no hubiéramos tenido vacaciones no tendríamos estos problemas.
  • Organízate: ¿En qué? En TODO. Pero sobre todo en el armario. Es otoño y al parecer el cambio de estación también afecta a nuestro guardarropa. No, no me sirve eso de “pero si es que hay 22 grados”, es otoño y punto. Además cuidado no vayáis a poneros el bañador en vez de ropa interior y la liéis. ¿Lo mejor de todo? Que he encontrado un artículo que habla de este tema y que, como siempre, me salva de cualquier falta de inspiración. Más o menos dice lo siguiente:
    •  Para ordenar hay que eliminar todo aquello que no utilizas. ¡No! ¿En serio? Jamás lo hubiera imaginado. Aunque creo que ahora empiezo a entender porque hay tantos contenedores para donar la ropa usada. Están aprovechando ese cambio de armario, ese momento en que la gente por fin se deshace de esos pantalones acampanados y de ese jersey “queso gruyere” que tanto ha alimentado a las polillas.
    • La colocación ideal es aquella que te permite localizar todo rápidamente, amortiza el espacio de tu armario: Dios mío, como he podido llegar hasta aquí sin conocer semejante consejo. La autora del artículo me da que no se ha dado cuenta que los armarios son puro caos por a) vagueza Y b) vagueza y desorganización personificada por el dueño del mueble.
    • La ropa doblada: Aquí nos dice que las doblemos en forma de escalera. Y lo explica. Y yo voy y paso al siguiente punto.
    • También nos habla de las prendas de colgar y de cómo colocar la ropa interior, pero también me los salto.

Pero si todo lo anterior no funciona, nos sugieren que llamemos a un profesional “organizador”. Lo  normal. Que si tenéis un amigo maniático del orden, también os lo podéis llevar a vuestra casa y os hace el apaño. Personalmente, y como persona desorganizada que soy,  nunca lo llamaría. Me  pasaría lo mismo que con lo de ir a la pedicura: tengo los pies tan feos que me da vergüenza ir. Pues esto es similar. Tendría que organizar previamente mi armario para dejar que alguien lo  organice. Y eso, no creo que vaya a suceder.

Si todo esto también falla. Sólo queda una SOLUCIÓN: gasolina + cerilla. Mano de santo. Eso  sí, contratad un seguro antes, si no, no sirve.

  • Prevén los catarros: esto es que me mata. Todos los otoños igual. Todos decimos “todos los otoños igual” y todos nos acabamos poniendo enfermos de igual manera. Nos aconsejan vacunarnos, pero ¿para qué? Es el ciclo de la vida. ¡Qué viene la gripe! Pues claro que va a venir ¿Lo dudáis? ¿por qué no lo va hacer? Se conoce el camino y total, para una vez al año que nos visita…no le vamos cerrar la puerta en las narices.

A pesar de esto, sigo diciendo que el otoño mola, pero para quien siga con la vista puesta en las vacaciones…mejor que piense en las siguientes, le motivará para seguir la dieta, organizar el armario y vacunarse contra la gripe.

Sed buenos.

Danae

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4 comentarios en “Planes de otoño…otra vez

  1. Otra de las ventajas del otoño que me dejé en el tintero en tu anterior post es que es, sin duda, la mejor época para irse de vacaciones -el que pueda-. Todo es más barato, no hay aglomeración de guiris ni de japoneses estresados por sacar un millón doscientas cuarenta y cinco mil cuatrocientas cincuenta y tres fotos de sus vacaciones europeas (¿cuánto ocuparán los álbumes fotográficos de las bodas en Japón?) y además, no derrites las suelas de los zapatos allá donde vas por el calor.

    El otoño, por encima de todo, es la estación de la slow life, de las sensaciones sutiles que sólo puede saborearse sin prisa y sin agobio; como el buen café, el saxo pegadizo de Ben Webster o los gintonics al atardecer. Placeres otoñales…

  2. Me parece divertido tu artículo, yo tengo mi propio plan para afrontar el otoño, a mí no me agrada tanto esta estación, pero mejor que exista, hace que disfrute más de las otras jejeje
    Bss

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