La Mona, las masas y mi enorme indignación

Hoy soy como el vino malo: peleona y con altas probabilidades de levantar dolor de cabeza, así que es muy posible que este post transmita más indignación que buen rollo. Y esto se ha acentuado más al rever la foto de La Gioconda -la pobre, ahí colgada con buena cara y toda mona- ante una multitud guiri que sólo la mira a través de la pantalla de la cámara/móvil. He visto la imagen y me he cabreado. Así, por la vía fácil.

Foto cogida prestada de El Pais
Foto cogida prestada de El Pais

Yo no he estado en París y por tanto, tampoco en el Louvre, así que lo siento por todos aquellos que se queden ojipláticos cuando diga lo siguiente: si alguna vez voy allí, dicho museo será lo último que visite. ¡Hereje! ¡A la hoguera! ¡NI HEREJE NI HEREJA! Iré cuando no tenga que esperar X horas en una cola ni conformarme con una foto del cuadro a tres metros. Así que me da que lo más cerca que vaya a estar de la Mona sea un sábado por la noche, porque mal veo el panorama. ¿Por qué digo esto? Porque si visito París,prefiero disfrutar de su ambiente, gente y demás que entrar en habitaciones y pasillos repletos de turistas que no me dejan apreciar las obras expuestas porque si me paro, “hago tapón”. No, niños, me niego. No me gustan las visitas obligadas, basta que tenga que ir, para que no quiera. Soy así.

Otro ejemplo de masificación es Venecia. La pobre incapaz de soportar tanto peso, se está hundiendo. Siendo conscientes del alto porcentaje de obesidad que hay en el mundo y que muchos de esos pesados van a Venecia ¿cómo no va a hundirse? Así que entre las ratas, el olor y la gente…a la pobrecilla le están hundiendo la moral…literalmente.

Tanto viaje low cost nos ha puesto en bandeja el viajar, pero lo barato al final sale caro. Lo especial sólo lo es cuando es algo único, original…si todos podemos conseguirlo, pierde ese encanto que le hace mágico. Se convierte en otra cosa más que añadir a nuestra lista.

Así que en esta entrada os planteo dos cuestiones:

  1. ¿Hay que visitar los lugares emblemáticos por el mero hecho de que lo son, a pesar de la gente, de las prisas y de que los viajes parecen vivirse a través de las fotos y no en el propio lugar? ¿Merece la pena viajar de esta manera? ¿Damos más importancia al conseguir la mejor instantánea para colgarla en Instagram o Facebook que el observar lo que tenemos delante?. Si lo sé, ha sido un 3×1.
  2. ¿La masificación de ciertos lugares está desgastando ese halo especial que tanto les caracterizaba?

Sólo quería compartir esta visión con vosotros. Es MI humilde opinión y seguro que muchos no estáis de acuerdo. Por eso me gustaría saber qué pensáis sobre el tema,  qué lugares habéis visitado que hayan perdido encanto por culpa de la gente…

Sed buenos.

Danae

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4 comentarios en “La Mona, las masas y mi enorme indignación

  1. Hay veces que no tienes opción, tienes que formar parte de esa masa pues sabes que es posible que no tengas la oportunidad de volver.

  2. Las personas desvirtúan los lugares más maravillosos de este mundo o de cualquier otro.

    Si a la luna fueran 2000 millones de visitantes anuales me animaría a visitar El Louvre, Venecia, o incluso la muralla china. Pero como aún la luna no es un destino de precio bajo “casi regalado”. Tenemos que contemplar indignados como la gente va a lugares como los antes mencionados “armados” con tecnología, pero sin lo más importante, un cerebro que te haga disfrutar ese momento mágico.

    Saludos y sigue así.

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