El frío pródigo ha vuelto

Algunos dicen que el frío les ha pillado desprevenidos, y yo les miro con odio por gilipollas, con perdón. No me gusta decir la palabra odio. De verdad que entiendo a aquéllos que aún se aferran al recuerdo del mar, sol y de las cervezas frías … pero eso de que os ha pillado desprevenidos…desprevenido le ha pillado al frío que casi llora del calor que ha hecho…¿pero a vosotros? Nada, no me convencéis…

La llegada del frío supone mucho más que desempolvar el abrigo y la compra compulsiva de pañuelos que limpien los mocos que caen furtivos de nuestra roja nariz. Y a pesar de que lo bueno aún no ha llegado..  yo, amante de los días invernales aunque sólo sea en foto, ya estoy frotando mis manos entumecidas pensando en lo que la bajada de las temperaturas supone:

  • Preparar galletas, bizcochos y similares. Con el calor, todo eso lo compramos hecho, porque el horno se usa como armario para sartenes.
  • Hacer maratones de cine en casa acompañados por kilos de comida nada saludable, porque ya no existe la presión por adelgazar para entrar en el bikini… hasta diciembre, cuando nos entren las prisas por perder kilos para poder entrar en el vestido de Nochevieja.
  • Salvo para cumplir obligaciones varias, solo se sale de casa para ir a comprar comida basura para ese cine en casa y para ir al bar para beber cerveza fresquita con los amigos. Y es que hay cosas que no cambian, da igual el mes en el que estemos, los grados que marque el termómetro y las estalactitas que cuelguen de nuestra nariz, la cerveza bien fría.
  • No moverse del sofá. Da igual los planes que nos propongan, todo nos da pereza y la pereza nos lleva al sofá, a hacer maratones de series/cine y a comer grasa por un tubo.

Pero lo que realmente me gusta del frío, la lluvia, las noches cortas y los jerséis de lana gorda de estar por casa, es acurrucarme en el sillón con mi manta de cuadros con la única compañía de un libro. Si además,  a mi lado me observa humeante una taza de Cola Cao bien calentito, entonces ya entro en trance. Y sí, digo Cola Cao, ni cacao ni Nesquik ni derivados…COLA CAO. Y no, nadie me ha pagado por la publicidad, soy así de idiota. Lo hago gratis, como la mayoría de cosas en mi vida.

Ahora es el momento de engordar sin remordimientos porque, como las pelusas que escondemos bajo la alfombra, podemos tapar nuestras lorzas bajo kilos de lana. También los pijamas feos son bienvenidos -todos sabemos que cuanto más feo, más calienta-, el Cola Cao se convierte en nuestra bebida base, la manta en nuestra mejor amiga que nos da calor y nos protege de los miedos nocturnos y los libros, en nuestros compañeros de juego .

Y con esta estampa tan invernal, a pesar de que aún es otoño y tampoco hace tanto frío como mis ganas me hacen creer…

Esta foto no tiene nada que ver, pero me ha quedado chulo el montaje de mis fotos sacadas con mi Nikon coolpix S2600 ¿verdad? No, aquí tampoco me pagan por publicitar Nikon.
Esta foto no tiene nada que ver, pero me ha quedado chulo el montaje de las fotos sacadas con mi Nikon Coolpix S2600 ¿verdad? No, aquí tampoco me pagan por publicitar Nikon.

Sed buenos.

Danae

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