Desconexión

Ya dije  por las Redes Sociales que este puente de diciembre iba a dedicarlo a convertir mi hermoso culete en una tabla de planchar de tanto leer en el sofá. Y aunque la idea inicial era esa, sólo he podido llevarla a cabo por una única y curiosa razón: estoy enferma. Sí, habéis leído bien. Porque sé que de no estar enferma no hubiera llevado a cabo mi cometido. Llevo mucho tiempo queriendo leer y dedicarme a lo que más me gusta, pero el maldito remordimiento de estás ahí sin hacer nada, con lo que tienes que hacer,  me impulsa a dejar de lado ese libro que me mira triste y desolado y que me parte el alma, pero que ahí dejo que se llene de polvo. Y sólo en estos días en los que he estado pálida y ojerosa como de costumbre, pero con más debilidad de la normal, me he relajado. No he pensado en lo que tenía que hacer, porque realmente no tenía fuerzas para hacer nada. Me he tumbado en el sofá y he estado devorando ese libro que me compré hace poco, he visto esa película que hace tanto que no veía y me he limitado a no hacer nada. Sin mirar el reloj, sin sentirme culpable por ello. En otras palabras, que después de que esa voz interior me dijera mil veces Eh tú, monina, frena el carro y descansa y de hacer oídos sordos, porque para burra ya estoy yo; pues esa voz ha recurrido a la fuerza y el resultado es este: yo enferma y postrada en el sofá. Y mirad lo bien que me ha venido. Porque he vivido durante tres días prácticamente desconectada del mundo y no veáis lo feliz que he sido.

Esta ausencia de preocupaciones y obsesiones por lo que “me queda por hacer”, me lleva a darle la razón a Thomas de Kempis (s. XV)  canónigo agustino -no, no se refiere a eso que se pone en la ensalada- quien dijo:

He buscado en todas partes el sosiego, y no lo he encontrado sino sentado en un rincón con un libro en las manos

Así que intentemos no ser tan cabestros como yo -sí, yo también lo intentaré- y bajemos el ritmo, sólo un poco. Sólo para escuchar tranquilos a ese grupo de música que tanto nos gusta o leer ese libro/revista/blog/ que tantas ganas tenemos de leer. Apretemos de vez en cuando el botón de Off y desconectemos del mundo, sólo un poco, sólo por ver qué pasa.

Sed buenos.

Danae.

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