Días raros

Están siendo días raros. No sé si la inspiración se ha quedado en el aire o si tanto aire ha hecho que me hiperventile y me llene de ideas que no he sabido enfocar ni plasmar en mi precioso cuaderno de rayas de una forma coherente.

Están siendo días raros… en todas partes se oyen las palabras París, Yihad, Islam, muertos, terrorismo, miedo y seguridad. Se leen, se oyen, se sienten, se lanzan a la misma velocidad que las balas con las que se matan a tantos miles diariamente y cuyas muertes, al igual que las palabras, de tanto repetirse terminan por carecer de significado.

Bien podría hablar del terrorismo, del atentado en Francia, de los muertos, los vivos que sufren sus muertes, los políticos que buscan medidas que estrechen más nuestras libertades para asegurar la LIBERTAD, así en mayúsculas, esa que se supone a la que tenemos derecho. Bien podría hablar de todo esto pero no lo voy a hacer, y no por ganas. Prefiero callar no para otorgar sino porque si hablara sobre las muertes en París, debería hacer lo propio con cada muerte, masacre y bestialidad que se produce en el mundo pero ante las que ya ni pestañeamos porque es el pan de cada día. Y si hiciera eso, no podría dormir, ni comer, ni darme una ducha rápida, porque cada segundo sucede algo digno de ser escrito, digno de luchar contra ello y para lo que alzar nuestras voces. Y por eso no puedo escribir sobre temas tan serios y de tal calibre, porque de hacerlo tendría que escribir sobre todos, porque el no hacerlo implicaría admitir que la vida de unos seres humanos vale más que la de otros, y eso es duro de decir en voz alta, aunque sea verdad porque claro a esos que sufren injusticias casi a diario, los que no se manifiestan, esos se quedan allá…a lo lejos.

Y como no quería hablar, he hablado más de lo que pretendía, sin llegar a decir nada y sin saber si se me ha entendido algo. Pero los dedos escriben solos, a pesar de que pretendo callar para no acalorarme antes de dormir y me entre el insomnio, el de siempre, el que me calienta los pies en las noches frías, porque en el fondo es un caballero.

Paz
Quino con Mafalda y un gran Zas, en toda la boca

Sed buenos.

Danae

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