Ingenua y perdida

Fijaos lo que son las cosas: hay ciertas situaciones/momentos que me producen la misma sensación ahora, cerca de la treintena, que cuando era una niña de una sola cifra. Me refiero al tema de las convenciones/reuniones/foros mundiales y misma mierda de siempre, con perdón por decir siempre, no se debe generalizar.

Reconozco que mi intención inicial era hablar de ese artículo nada interesante que “mencioné” en el anterior post, pero mientras lo releía, éste me llevó a otro y éste a otro y así sucesivamente…hasta que me di cuenta que por salud mental y para que mi sentido común no empezara a hacer pucheros, era mejor dejarlo. Así que haciendo alarde de mi archiconocido extremismo absurdo, he pasado de textos atestados de palabras sin contenido, a contenidos repletos de palabras e ideas sin ninguna intención de llevarse a cabo. Porque sí niños, en estos foros palabras hay muchas, acciones ninguna y de esta manera tan tonta, es como he comenzado a escribir estas líneas.

De cría creía que estas reuniones mundiales servían para cambiar el mundo, tenía fe en esas personas trajeadas y de semblante serio, a pesar de no saber quiénes eran, dónde estaban o qué iban a hacer por mí. Ahora, que sigo sin saber muy bien quiénes son y que van a hacer por mí, tengo asumido que no sirven de absolutamente nada…Nos dicen que el mundo empobrece, que se está muriendo, pero no dicen que somos nosotros quienes lo estamos matando, lenta y dolorosamente, como buenos sádicos que somos. Pero…al tema, Davos. Si alguno me pregunta de qué va , diré que de economía pero porque lo dice el título, el resto… no sé si quiero saberlo o no.

Desde hace tiempo veo este tipo de reuniones de la siguiente manera:

Uno dice: vamos a reunirnos que hay que arreglar el mundo

Otro contesta: De acuerdo

¿Ideas?

Planta rodadora y un tosido de fondo.

Vale, hagamos un descanso. Y se van a comer mientras piensan en cómo solucionar la pobreza…porque pensar da hambre.

FIN

Y así transcurren la mayoría de foros, diciendo lo que parece tan obvio que parece absurdo que haya reuniones para afirmar lo que ya saben. Es lo mismo que en Navidad, cuando nos dicen que para no engordar debemos controlar lo que comemos y no ingerir más calorías de las que necesitamos. GRACIAS. Pero todos sabemos que, a pesar de ello, seguimos en nuestra línea de hacer lo que nos da la real gana y, de esta manera, siguiendo con los ejemplos de andar por casa, nos topamos con situaciones aún más ridículas como ir a un supermercado en el que debemos pagar la bolsa de plástico por “ecologismo” pero que nos envuelven los filetes de merluza en un papel -que sigo sin saber si debo tirarlo en plástico o papel, porque vaya tacto raro tiene- y luego te los meten en una bolsita de plástico que introducen en otra bolsa para que “no huela”. Absurdidad absoluta, obviedad aún más absurda y todo esto mezclado da lugar a un concurso de obviedades,  en el que mucho se dice y poco se hace, porque como TODOS sabemos: del dicho al hecho, hay un trecho y más si no interesa recorrerlo ¿verdad?

Si alguno pensaba que por mencionar Davos iba a analizar lo que ahí se está diciendo…pues…NO, porque no tengo ni idea y para eso hay analistas que se dedican a ello. Ya me diréis qué tengo yo que decir acerca de la predicción de que en 2016 es muy probable que el 1% de la población mundial acumule más riqueza que el 99 restante…pues nada, porque Oxfam nos informa, nosotros lo leemos y sólo toca esperar al año que viene para cerciorarnos de si eso se cumple.

¿Conclusión? Pues…que ante estas reuniones me da que es mejor correr un estúpido velo, dejar que hablen lo que quieran, porque antes que nada somos educados, e intentar poner nosotros remedio a lo que podamos que, a lo mejor y hasta sin quererlo, solucionamos algo, aunque “sólo” sea llegar a fin de mes.

Termino esta entrada como viene siendo ya demasiado habitual cuando me topo con un tema que me frustra y cabrea a partes iguales: sintiéndome como una niña ingenua que no entiende porqué el mundo está como está y porqué no se hace lo que se debe hacer, porque no puede ser tan complicado ¿verdad? Pero lo es, o eso parece. Y entonces mi ingenuidad sale a flote  y me veo de nuevo con seis años viendo el telediario sin comprender nada, ingenua, perdida y con ganas de cambiar un mundo que es rebelde porque las personas le hicimos así.

Sed buenos.

Danae

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