Misterios sin resolver

Es bonito observar cómo las gotas de lluvia se deslizan por la ventana… ¿verdad?

Jpeg
Sí, me ha dado por los claroscuros, qué le vamos a hacer.

Algunas caen, otras no, otras directamente se autoinvitan y se cuelan dentro de nuestras casas calentitas y nos mojan la camiseta a la altura del codo porque románticamente nos hemos apoyado para ver la lluvia caer, las gotas deslizarse y los paraguas rotos por el viento abandonados en las basuras. Ese romanticismo se nos va de la misma forma que la humedad de nuestro codo…a golpe  de secador porque no hay ganas de cambiarse de camiseta y… ¡qué gustirrín nos produce el calor del secador! Y la prenda se torna de nuevo confortable y seca.

Hay ciertos fenómenos que, por extraños e inusuales, ocupan gran parte del espacio en los medios de comunicación. Importantes científicos estudian sin cesar esos misterios sin resolver como el porqué la nieve cubre Los Pirineos en febrero o a qué se debe el calor abrasador de Sevilla en pleno agosto. Es por esto por lo que la lluvia, el viento y los temporales en general son todo un acontecimiento. Personalmente esto de que llueva, granice, nieve y lo que tenga que caer no me resulta molesto. Sí lo puede ser para aquellos que se quedan incomunicados y no puedan salir a tomarse sus vinos al bar o a los que les pilla en mitad de la carretera de un pueblo del interior y les mandan de vuelta para casa por no llevar cadenas; pero a mí, que sólo tengo que estar pendiente de no no convertirme en la próxima Mary Poppins por cruzar los cielos paraguas en mano por culpa del viento, no. Eso no me molesta.

Los temporales disfrutan del momento porque saben que no duran demasiado, nosotros deberíamos hacer lo propio porque sabemos que su tiempo es limitado. Si no lo fueran, no se llamarían temporales sino permanentes (¿muy malo el chiste?). Es precisamente por eso por lo que aprovechan su momento de gloria, hinchan sus pulmones y soplan tanto que vuelven nuestros paraguas del revés y nos colocan la  bufanda de sombrero. Les encanta atraer a los medios de comunicación, y cuanta más atención reciben, más cubren los cielos y más oscuros los vuelve…todo un espectáculo, sobre todo para los corresponsales en Mataporquera o pueblos de nombres curiosos cubiertos por la nieve que aguantan el tipo sin esfuerzo, porque se les ha congelado. Porque sí, me llama la atención esos periodistas que cubren estas noticias tan extrañas como las antes mencionadas: viento de hasta 100 km/hora al ladito de un acantilado un día de tormenta o lluvias constantes en Galicia. Los admiro de verdad, porque ahí están  esos periodistas cualificados con sus guantes gordos, con el micrófono en una mano, el paraguas en la otra y los pies haciéndole chof chof. Los admiro sin sarcasmo alguno. Si yo tuviera que cubrir una noticia en esas condiciones, me llorarían los ojos por el viento y de mi nariz roja -cual payaso de circo- caería el moquillo en forma de agüilla debido al frío. Total que con tanto sorber los mocos y tanta lágrima en los ojos, no se me entendería nada. Señores directores de informativos, es febrero, hace un frío del carajo y más aún en los pueblos de a tomar por saco a la izquierda, en donde no llegan ni las señales de humo… hay que ser mala persona para mandar a los pobres periodistas a cubrir una noticia que no lo es, por mucho que se empeñen.

Para terminar he de decir que algunos tenéis razón al pensar que las consecuencias del mal tiempo son, en multitud de ocasiones, devastadoras. De eso no puedo reírme. No puedo reírme de gente que pierde sus casas, sus negocios, sus coches por el mal tiempo. Al igual que tampoco puedo reírme de ellos…los perros, y mucho menos del Pekinés. Ese pequeño bicho  ya sufre diariamente con el peligro de ser pisado. Sin embargo, su suerte empeora en estos días de lluvia: camina resignado, intentando compensar la humillación de llevar un impermeable con capucha moviendo su culete con sensualidad perruna. De ahí viene la frase de “qué vida más perra”.

Pues bien de aquí se concluye dos cosas:

  1. No os hagáis periodistas si no queréis coger una pulmonía.
  2. No le hagáis la puñeta a vuestra mascota, ella no lo haría.

Sed buenos.

Danae

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2 comentarios en “Misterios sin resolver

  1. Se te ha olvidado comentar esos locos periodistas que casi sumergen sus cuerpecillos en la mar cuando cubren las variantes de temporales por “fuertes vientos” que ahí no hay paragüas que se libre de terminar en el cubo de la basura.

    Sigue así, y ya veras como dentro de nada el sol nos sacará de nuestro letargo invernal.

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