Torpes, cabezotas e inmaduros

Supongo que a estas alturas del blog ya os habréis dado cuenta de que soy muy de mirar hacia atrás,  juntar pasado y presente y presenciar sin asombro que, salvo por los móviles, poco se ha cambiado. Todo esto lo digo porque el sábado vi la película Monument Men y porque hace unos días leí en el periódico acerca de la destrucción de estatuas milenarias por parte del Estado Islámico, por joder. Bueno no lo pone así escrito, claro.  Para quienes no conozcan la película mencionada, narra la historia de un grupo de militares que fueron a buscar las obras de arte que los nazis muy amablemente pidieron prestadas:

 -Dame los cuadros-

– No- tiro en la rodilla.

– ¿Y ahora? ¿Me los das?-

-Claro que sí-

-Mil gracias cuqui-

…y así de felices recorrieron Europa matando, robando y escondiendo las obras que les eran cedidas tan amablemente. Entonces los valientes soldados, con Clooney a la cabeza, ahí que van a por las obras robadas. En resumidas cuentas esta es la historia, sólo que en la realidad los protagonistas no eran tan guapos.

Por otro lado, para quien no lo sepa el Estado Islámico, es un grupo de pirados con mucho tiempo libre que se dedican a matar y destruir en nombre de no sé muy bien qué. También en resumidas esta es la historia, y sí en la realidad son igual de feos.

Total,  que nos vamos a los años 40 en plena guerra mundial en donde los nazis mataban a lo loco, quemaban libros porque eran así de guays y robaban las obras de arte para Hitler que, antes  las quemaban y destruían  que verlas de vuelta en manos de sus dueños;  y regresamos al 2015 en donde las ideologías extremas se imponen a hostia limpia, haciendo ídem que Hitler y sus mozalbetes…

destruc
fotos del ABC y El País

 

…Se supone que ahora somos todos más listos y maduros ¿no? Claro que sí, somos tan maduros que nos volvimos gilipollas al caernos del árbol y golpearnos la cabeza contra el suelo.

Yo que me tomo las cosas con humor porque la indiferencia no va conmigo, veo que la vida de los adultos (me da igual los de aquí, Oriente o los del culo del mundo a la izquierda) cada vez se parece más a un patio de colegio. Haced una prueba, da igual el ámbito en el que estéis, frases tan colegiales como “pues anda que tu” “eso es mentira” o similares perviven a lo largo de los años, diciéndose igual a los 7 que a los 57. En España mismo nos sobran los ejemplos de “colegiales” mayores de 40 años, y para muestra, el Congreso:

 -Tu eres un chapucero que haces todo mal-

 -Pues anda que tú, que te cargaste el país-

-Mira quien lo dice, el que ha aumentado el paro-

…y así durante  cinco horas. Muy interesante todo, si dicen “rebota, rebota que en tu culo explota”, lo bordan. Con las luchas, guerras, con los “por mis ideas MATO” o como queráis llamarlo pasa exactamente ídem. ¿Qué dices que no? yo digo que sí. ¿Qué tu piensas que los monos voladores del Mago de Oz existieron de verdad? Yo digo que eres un idiota por creer eso ¿Qué me insultas? Te pego un tiro.  ¡Ah muy bonito que me respondes con dos! Pues toma que yo te meto tres…y así tooooodo el rato.

Y oye que queréis que os diga, que a mí esto me resulta muy cansino, que allá por el siglo XV era entendible eso de que se zurraran porque no tenían televisión y con algo tenían que entretenerse, pero ahora en pleno S. XXI, con tanto ocio al alcance de la mano…esto ya es vicio y del malo, ese que perjudica la salud.  Y es que resulta que cuanto mayor me hago, peor veo el mundo, que también puede ser que antes mi mundo se redujera Fraggle Rock y después a la Universidad (esta claro que vi Fraggle Rock hasta los 18) y claro, ahora que una ya ha dejado todo eso atrás pues se fija más y no mola. Porque  veo  Monument Men que está basada en hechos reales, leo los periódicos que son realidades que parecen inspiradas en libros de autores de mente retorcida, y me pregunto si tanta guerra y sufrimiento ha servido (sirve) para algo. Que dicen que los recuerdos nos ayudan a caer en los mismos errores, pero también que las personas tropezamos con la misma piedra dos veces y que por eso asfaltamos las calles, pero no parece que eso esté evitando los tropezones.

Y cierro aquí confirmando lo que ya intuía: que somos unos torpes que tropezamos siempre con la misma piedra y unos niños inmaduros y cabezotas que queremos algo y no aceptamos un no por respuesta, porque si no pataleamos y pegamos tiros. Lo de siempre vaya, unos tontos del culo de toda la vida.

Sed buenos y no matéis que es muy engorroso.

Danae

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