Un perdón…y mañana más

Termino abril con un relato que escribí hace algún tiempo. Un relato algo triste y puede que hasta inacabado. Tampoco sé muy bien lo que significa porque simplemente lo escribí, como escribo muchos textos, ignorando lo que realmente quiero decir y sin saber lo que esconden mis propias palabras.

Te pido perdón. A veces lo siento…otras no, pero te lo pido por si acaso…y de paso me lo pido a mí misma, que es con quien realmente creo tengo que disculparme.

Me pides perdón, pero no lo acepto. No lo necesito. No lo hagas. Guárdalo para la próxima vez. Sabes tan bien como yo que habrá una próxima vez, siempre la hay. Muchas las provocamos, como si nos aburriéramos de tanta monotonía, como si lo necesitáramos.

Nos disculpamos por inercia, porque hay que hacerlo, porque nos han educado para ello o porque simplemente somos personas de palabras y preferimos enterrar los hechos bajo sílabas y letras que se repiten una vez sí y otra también, en vez de dejar de hacer lo que nos provoca dolor.

Mismas historias, mismas palabras, reacciones similares. Para qué cambiar. ¿Para qué? es mucho mejor disculparnos, ya nos lo sabemos de memoria, sólo hay que interpretar un guión que hace tiempo seguimos sin necesidad de estudiarlo. Antes de llegar a la verdad nos pedimos perdón, un abrazo para zanjar el trato y todo como antes. Exactamente igual que antes.

Y aquí estoy con sensación de derrota por no (querer) llegar a nada,  pensando en si el perdón significa algo o si, como dijo Erich Segal en su Love Story,  “Amar significa no tener que decir nunca lo siento” y  estamos aquí haciendo el tonto porque nos queremos muy poco.

Pienso todo esto mientras me escrutas con esa mirada fija y ausente tan tuya, tan lejana y tan penetrante…todo a la vez. Y pienso todo esto dejando que me observes, esforzándome por evitar que averigües lo que pasa por mi cabeza; preguntándome si realmente ha sido la rutina “quien” nos ha forzado a conformarnos con situaciones que son calcos de la anterior o si, simplemente, nos hemos vuelto tan indiferentes el uno con el otro que ya no nos tomamos en serio.

Al final así pasamos las horas: dejando que todo siga igual que siempre. Igual que ayer y  que mañana, tal vez por miedo a perdernos o quién sabe, puede que por temor a que distanciándonos no seamos nada el uno sin el otro.

Sed buenos.

Danae

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2 comentarios en “Un perdón…y mañana más

  1. Al fin y al cabo, ojalá que todo lo que nos gusta, vuelva. Que vuelvan las oportunidades las veces que sean, hasta que acertemos. Ambos.

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