Busco planeta

Niños, ya lo siento, pero yo me cambio de planeta. Vivimos en un mundo en el que para unos, una simple sonrisa se convierte en un lujo mientras que, para otros, sonreír es algo tan normal que para qué valorarlo. En un lado, los que tienen poco o nada, los que huyen, los que se quedan porque no pueden salir, los que mueren de hambre, de enfermedades curables pero no rentables… En otro, los que tienen tanto que poco les importa y mientras “o sea te lo juro” se quitan el pelo de la cara, dirigen sus pasos a esa nueva pastelería ecológica cuyos huevos provienen de gallinas a las que se les toca el ukelele para que estén más relajadas.

ukelele
Aquí la cantante de gallinas y su ukelele

Por el medio andamos el resto, esparcidos a lo largo de esa línea que nos separa o nos acerca a uno u otro extremo. Dos extremos, cada vez más opuestos, cada vez más alejados el uno del otro y llegará el día en que uno pesará más que otro haciendo volcar la balanza, ya veréis qué divertido.

Para conocer la diversidad de estos extremos recurrimos a los medios de comunicación que nos informan…sí, eso…informar. Las noticias se entremezclan, viven una lucha encarnizada para ver cual sale primero, cual es más importante, y el resultado es un batiburrillo informativo intragable. Cada mes aparecen noticias nuevas aunque realmente no lo son, simplemente son las últimas en llegar, porque en esta vida todo pasa por el filtro de la moda: si no estás IN estás OUT, que diría Rajoy en un concurso de obviedades.

La noticia que más llama la atención, la que más repercusión mediática tiene es la que nos ofrecen y, dependiendo de cómo se porte, puede quedarse unos días con nosotros…hasta que llegue la siguiente, tal vez más mediática o más triste o más estúpida, da igual. No hay convivencia pacífica entre noticias, si una llega otra debe marcharse –algo así como las personas, sólo que las que se marchan pierden el estatus de personas y pasan a ser refugiados- y si no que se lo digan a los niños del África, a quienes sólo se les recuerda en Navidad. Ahora dicen que estamos ante una grave crisis humanitaria, pero que nadie os engañe, esa crisis existe desde el comienzo de nuestra existencia, cuando decidimos que la vida de unos valía más que la de otros.

Si en un lado tenemos a quienes se encuentran en inferioridad de condiciones, sí esos a los que llamamos vulnerables o débiles ¡seremos gilipollas! Llamamos débiles a unas personas que aguantan como jabatos unas situaciones extremas que nosotros no podemos ni imaginar; los débiles somos nosotros que, para no ver, ni oír ni sentir, preferimos ver Sálvame, Gran Hermano o Top Chef porque la vida para nosotros sigue ¿verdad? aunque no podemos decir lo mismo de nuestras neuronas. Decía, que ya me he liado, que en un extremo tenemos muerte y destrucción, así por ponerlo escuetamente, mientras que en el otro tenemos al “soy tan rico y famoso que puedo hacer lo que me dé la gana”, la función circense está a punto de comenzar, señores. Sí señoritos, aquí incluimos las monadas de los ricachones, políticos y gente que, pareciendo bufones de la corte, tienen más poder del que nosotros tendremos jamás. Estos papanatas también sufren las fluctuaciones de la moda, lo que ocurre es que ellos tienen twitter y pueden decir lo que quieran sin necesidad de salir en la tele, si no que se lo digan a Espe y su En Madrid estará permitido todo lo que no esté prohibido y que a gusto debió de quedarse oiga. No sólo de Espe vive España, también tenemos a nuestro presi que nos provoca tanta risa como vergüenza ajena con su “It’s very difficult todo esto”.  Pero como Rajoy siempre anda haciendo alguna de las suyas pues ya no nos llama tanto la atención y, en su lugar vienen monos de feria pisando fuerte y… y entonces se abre el telón y aparece Donald Trump y su “pues  construyo un muro y no más mexicanos” o Kanye West, ese rapero con cara de niño enfadado que no acaba de tragar las lentejas y que ha decidido él solito –sí, sí, él solito sin ayuda de nadie- presentar su candidatura a presidente de los Estados Unidos en 2020.

Kanye West y Donald Trump
Aquí tenemos a la élite intelectual

Tontos hay en todas partes, lo triste es que estén situados en el extremo de los ricachones a los que, como niños ricos mimados, se les permite todo porque tienen dinero. Lo que está claro es que los más afortunados -nosotros, aunque no os lo creáis-  no nos vamos a morir de aburrimiento con tontacos como estos, el problema es que ellos son los que manejan el mundo y nosotros les dejamos.

Viendo lo que nosotros mismos hemos provocado… anuncio que busco un planeta en donde sus habitantes se respeten tanto así mismos como a los demás o, por lo menos, que sean menos gilipollas.

Sed buenos.

Danae

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2 comentarios en “Busco planeta

  1. Dinos a que planeta te diriges para seguir tus actualizaciones desde alli y sus costumbres… que igual me ánimo y me voy también.

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