Una fobia llamada soledad

Acabo de descubrir un nueva palabra que me ha apasionado: anuptafobia. Sí niños, es una de esas palabras que si te las sueltan en toda la cara, aunque no tengas ni idea de lo que significa, sabes que bueno no puede ser.  Yo lo pongo aquí como si fuera un hallazgo, pero el concepto no es que sea precisamente nuevo, aunque a estas alturas os habréis dado cuenta de que yo lo de la instantaneidad  se lo dejo a Internet y a la sopa de sobre…así que ahí voy.

Resulta que la anuptafobia es el temor a estar soltero. A mí me da que no es más que la consecuencia más extrema de la tan sonada cantinela de hay que encontrar pareja para luego casarse, para luego tener hijos, para luego… Esto es el pan de casi todos los días: que si por qué no tienes pareja, que cómo es posible, que hala que fuerte que con la edad que tienes no hayas tenido una pareja como Dios manda… los mismos blablabás de siempre. Pero como suele pasar con todo, hay ciertas cosas que hacen más mella en unos que en otros, por esta razón hay quienes el hecho de estar sin pareja les afecta tanto que solo pueden pensar en que van a morir en la soledad de su piso y cuyo cadáver terminará en el estómago de sus gatos.

Pues vaya gilipollez pensaréis algunos, pues sí y no.Reconozco que soy  de las que arquean la ceja cuando alguien me suelta un no voy a encontrar a nadie y moriré solo– ya sabéis la típica conversación de mi vida es un asco y nadie me aguanta y jamás encontraré pareja…un clásico-. Sin embargo, esto no es más que una señal de alarma de que algo no funciona bien en la persona, así que hay que tener cuidado con estas cosas. Obviamente hay que distinguir a la gente pesada que solo busca llamar la atención de la que realmente lo pasa mal. Esto es como todo, no es lo mismo hablar con la tontaca de turno, esa que se queja, otra vez, de Jo, tía que gorda estoy mientras se come una palmera de chocolate y que solo busca un qué dices loca, si estás genial, de la que realmente se ve gorda pesando 40 kilos, pues con esto pasa lo mismo: habrá quien busque ser el centro de atención y habrá quien no.

El puñetero miedo a la soledad es algo que muchos no saben digerir y que, a medida que uno se hace mayor, esa preocupación puede convertirse en auténtico pavor, terror que lleva a más de uno a meterse en relaciones tóxicas, absurdas y sin sentido alguno para no estar solo. Según he leído, hay que tener en cuenta que este tipo de fobia la sufren sobre todo mujeres a partir de los 30-no podía ser de otra manera, claro-, así que si dentro de unos meses empiezo a solicitar pareja como animal de compañía, que sepáis que algo va mal.

Quiero alejarme del rollo consultorio psicológico que para eso están los profesionales, porque yo he venido aquí a mostrar al mundo los consejos maravillosos que he encontrado en  páginas científicas de prestigio mundial -nótese el tono sarcástico-:

  • Reconocer que se tiene este problema y querer solucionarlo. Comenzamos con el concurso de obviedades amigos. Sí, ya sabemos que no siempre vemos lo obvio pero vamos esto es lo de siempre: si no te das cuenta de que tienes un problema poco vas a hacer y si lees esto y no te sientes identificado con ello pues estamos en las mismas, y si te lo dice una amiga le vas a mandar a la mierda porque qué sabe ella ¿verdad? Pero que el primer paso para superar un problema es reconocerlo es una verdad universal que sabemos desde parbulitos, otra cosa es enfrentarnos a él…pero que no sea por no asumir problemas.
  • Reforzar la autoestima. Toma ya, eso sí que no me lo esperaba. Es obvio que cuando una persona busca en otra (o en cualquier  objeto/trabajo/situación) la felicidad, algo falla en uno mismo. Vamos, que lo que te vienen a decir es un Quiérete tío, que tú vales mucho. Menos mal que te lo dicen ¿eh? Si no qué sería de ti.
  •  Olvidarse de aquella canción tan antigua que decía aquello de que para ser feliz es necesario tener pareja y considerar diferente formas de estar en la vida. Rodearte de personas positivas, que te hagan sentir bien y te valoren. Bien niños, esto hay que hacerlo SIEMPRE, si  tienes un amigo que te dice Buuuuh, no sabes hacer esto, Buuuuh, nadie te quiere Ya sabéis, dedo corazón.

  • Hay que aprender a estar sola. Yo siempre he tenido que soportar caras por decir que me gusta hacer cosas sola, que no porque odie la compañía sino porque simple y llanamente en ciertas situaciones prefiero la soledad, así que esto es algo que no todo el mundo sabe hacer. Hay aún quien piensa que estar solo es porque no se tiene amigos y eres un marginado y sabéis lo que digo yo ante eso ¿No? Tururú para ti.  Eso sí, si tu piensas que por ver una serie en tu habitación con la única compañía de un bol gigante de palomitas estás muy equivocada, sobre todo si estás echándole un ojo al móvil en cada fundido al negro.
  • Y el consejo más importante: si no eres capaz de afrontar ese miedo a la soledadvete a un especialista.

Como no soy ni psicóloga ni  estoy capacitada para aconsejar nada -porque ya sabes que tienes que quererte mucho como la trucha al trucho ¿no?- lo único que puedo decir es que intentes decir anuptafobia de seguido y sin trabarte, a la tercera que se te enrede la lengua asumirás que es mejor dejar las fobias para las arañas, porque a ver tú cómo explicas al psicólogo eso que no sabes ni pronunciar.

Sed buenos.

Danae.

Anuncios

2 comentarios en “Una fobia llamada soledad

  1. Creo que todo tratado desde los extremos es malo, hay que aprender a quererse y estar sólo pero.. demasiada soledad igual tampoco es buena.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s