A vueltas con lo mismo

Hoy vuelvo con un tema del que ya he hablado otras veces pero que me toca realmente las narices. Así que hoy, sintiéndolo por aquellos a quienes no les gusten los post tipo “Querido Diario”, vengo a desahogarme como Dios manda sobre algo que me ha pasado.

Si alguno me sigue en algunas de mis redes sociales, sabrá que desde hace varios días arrastro un gripazo de campeonato. El lunes, me dio un bajón de tensión tal que me llevó al médico de urgencia, cuya primera pregunta nada más verme fue  Tú comes ¿no? De normal, mi primera reacción hubiera sido soltar uno de mis sarcasmos, pero mi debilidad no me dejó, así que esbozando una sonrisa le contesté Sí, si como.

Ese simple comentario me ha mantenido tensa durante varios días por dos motivos:

  1. Qué manía tenemos de asociar delgadez con enfermedad (igual que la gordura). Es la eterna justificación, es el “esto te ha pasado por delgada”. Eso es, estar enferma, más  el calor del despacho, más que la alimentación ha sido a base de purés porque es lo único que mi garganta soportaba tragar, NO ha tenido nada que ver.
  2. Si hubiera sido un tío ¿me hubiera preguntado lo mismo? Porque hasta donde yo he visto los tíos muy delgados son tirillas y las muy delgadas somos anoréxicas, y no hay más que discutir.

Todo esto por un lado, porque por otro también tuve que escuchar los comentarios bienintencionados (y esto lo sé a ciencia cierta) de quienes se preocupan por mí: eso te pasa por no comer carne, si es que eso del veganismo no puede ser bueno. No importa que desde que me convirtiera en vegana mejorara en salud no, eso no importa; ni tampoco las circunstancias en las que me he encontrado en la última semana NO, no importa nada de eso, eso me pasa porque estoy asquerosamente delgada y necesito un filete. Porque obviamente no hay otra explicación.

Vamos a lo fácil, escrutamos a la persona, vamos a la característica que más destaca y como somos todos muy listos decimos con contundencia “eso es porque eres…” y ahí te las apañes.

Me estoy hartando ya de toda esta tontería de la delgadez, del veganismo y de la madre que les parió a todos. No lo digo por esos amigos que se preocupan por mí, lo digo por el resto de personas que no me conocen, que solo se fijan en lo que ven y oyen, esos ignorantes que suman factores para después inventarse el resultado.

Cuando decimos algo a alguien, no somos conscientes de que es muy posible que esa frase que nosotros pronunciamos la otra persona la haya escuchado cientos de veces a lo largo de la semana y no por ello tiene que ser verdad, que parece que es algo que no nos entra en la cabeza.

CANSA y mucho oír una y otra vez lo mismo, sobre todo cuando son razonamientos que no se sostienen por ninguna parte.

Es como esas personas que tienen un nombre o un apellido graciosos y tienen que soportar la misma broma desde parvulitos, todo el mundo piensa que es original, pero NO, amigos, no sois ni pizca de originales, ya en primero de primaria se perdió toda la originalidad que pudo existir. Esto es lo mismo.

Todo esto podría resumirse en una frase: solo pido RESPETO. Sí, respeto. Porque aunque no haya insultos de por medio, aunque muchos de los comentarios sean bienintencionados –también os diré que muchos más son para meter cizaña-, cada persona es como es y ese atosigamiento, ese Eso te pasa porque estás muy delgada/gorda o lo que se os ocurra no es más que una falta de respeto, ya sea por ignorancia o por joder, no hay respeto por ninguna parte. Más que nada porque si se les respondiera con la misma moneda, no les gustaría ni un pelo.

Si tú no entiendes mi complexión física, ni mi estilo de vida no es mi problema. Si no te entra en la cabeza que yo soy así y que me acepto como soy, sigue siendo TU problema, por tanto quien debería hacérselo mirar eres TÚ, no YO.

Si  el médico me ha dicho que los resultados han salido perfectos y que solo necesito descansar será por algo, pero no importa porque lo que necesito es un buen filete que tanta hierba no es buena -como todos sabéis es el alimento base de la dieta vegana- ¿verdad? Pues eso amigos, no es respeto. Porque tratarme a mis 30 años como si tuviera 10 NO es respeto.

Aunque no nos demos cuenta, todo pasa por el RESPETO a los demás. Actuar como nos gustaría que actuaran con nosotros, son cosas obvias, tan obvio que da vergüenza tener que recordarlo a estas alturas de la vida. Sin embargo, parece que lo obvio es lo primero que se olvida, así que ya sabéis niños, respeto ante todo, recordémoslo de vez en cuando para que se nos quede bien grabado y yo pueda dejar de escribir entradas como esta.

Sed buenos.

Danae.

 

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