El poder de las palabras

Desde que comenzara a escribir (para un público y no para mí misma), he cogido la costumbre de guardar los comentarios positivos que me escriben. Puede que a muchos esto os suene a una forma muy descarada de alimentar mi egocentrismo o, por el contrario, un fíjate qué triste que le hace ilusión cualquier cosa. Qué queréis que os diga esas palabras son para mí el empujón que necesito los días en los que me quedaría en cama bajo las sábanas, aunque no reciba un aluvión de comentarios, sí recibo los justos como para saber la importancia que tienen.

No pretendo alimentar mi ego, pretendo animarle de que Oye, que a la gente le gusta lo que escribo, que sí que me leen, que la cosa no cae en saco roto.Es la palmadita en la espalda que necesito guardar en la recámara y usarla cuando estoy baja de moral.

Estoy de acuerdo con aquellos que dicen que se aprende más de las críticas que de los cumplidos. Son éstas las que nos hacen crecer, modificar conductas erróneas o, por el contrario, luchar con más fiereza por nuestras ideas. Sin embargo, he recibido pocas de esas que llaman constructivas y muchas de esas de te crítico a pesar de solo haber leído la mitad del texto o de estás muy equivocada y ya está . Si estoy equivocada dime la razón y si no te has leído el artículo entero por favor no escribas, no hay cosa que más me fastidie que leer el comentario de alguien que no solo no se ha enterado de nada sino que se ha inventado el contenido. Han sido pocas, muy pocas las personas, las que me han hecho ver otro punto de vista escrito desde el respeto -especies en extinción-. Encontrar un comentario que te diga un yo no lo veo de esta manera  y que te lo razone es algo bastante complicado.

Con esto del anonimato y de la fugacidad de Internet tardamos menos en escribir Pues no me gusta y ahí te zurzan, que pararnos a leer y comentar con tranquilidad, como si de verdad nos importara lo que hemos leído o estuviéramos interesados en aportar nuestro granito de arena en el debate -¿Tan idealista soy?-.

Todo esto me ha hecho reflexionar sobre el poder que tienen las palabras: pueden hundirnos o animarnos. Ah no, que a nosotros nos la suda todo ¿verdad? que a nosotros no nos afecta nada de lo que nos dicen los desconocidos que se esconden tras avatares absurdos ¿No? Pues ya me disculparéis pero voy a dudar mucho de todo esto, porque todo afecta, bueno y malo, al final cala en la autoestima de uno, sobre todo si son críticas que van a joder. Puede que una no te afecte, pero si lees varias sin fundamento alguno, por mucho que sepas que son personas que se aburren mucho, si te pillan con la guardia baja te pueden hundir en la miseria.

Al igual que hay que agradecer cualquier comentario, positivo o negativo, cuando está escrito desde el respeto; quien escribe, debería ser consciente que sus palabras van dirigidas a una persona y que, aunque no la vea, siente y padece como él.

Por todo esto niños, es por lo que guardo los comentarios positivos, contesto los negativos e ignoro los que solo buscan polémica. Lo que escribimos nos define como personas, da una idea de quienes somos, aunque nadie nos vea, aunque nuestro avatar sea falso, aunque nos escondamos detrás del anonimato, lo que escribimos es REAL y si no cuidamos lo que decimos y cómo lo decimos lo que estamos dando a entender es que dejamos mucho que desear como personas.

Sed buenos.

Danae.

 

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