Tú tienes el poder

Todos, alguna vez,  nos hemos sentido decepcionados ante una situación o nos hemos enfadado al ver ciertas injusticias. Y a todos, en alguna de esas ocasiones, nos han preguntado ¿Qué haces para remediarlo? No te gusta el maltrato de animales ¿Qué haces para remediarlo? No te gusta cómo tratamos a nuestro planeta ¿qué haces? Te repugna la idea de que en el siglo XXI siga existiendo la esclavitud…misma pregunta; tampoco te gusta el gobierno que tenemos, ni cómo tratamos a ciertos colectivos…¿QUÉ HACES PARA REMEDIARLO?

Uno se encoge de hombros y suelta un aunque yo haga algo, no va a cambiar nada, la sociedad está como está. Y ya está, sigamos con nuestra vida, continuemos con las quejas hacia un mundo al que parece que no pertenecemos.

Bien, yo ahora os pregunto ¿Qué pasaría si todos los que decimos aunque yo haga algo, no va a cambiar nada saliéramos realmente de ese círculo que tanto nos incomoda? No sería un solo individuo el que estuviera haciendo o no algo, seríamos muchos individuos que, sin darse cuenta, por decisión propia, sin esperar ninguna revolución, el “solo yo” acabaría convirtiéndose en un “nosotros”.

Tenemos la manía de pensar en la sociedad como si nosotros no formáramos parte de ella. Esta sociedad tiene que cambiar porque si no…  La sociedad está como está y nosotros no podemos hacer nada. Sociedad por aquí, sociedad por allá…

Queridos míos, nosotros formamos parte de la sociedad. SOMOS LA SOCIEDAD.

La sociedad no cambia porque nosotros no cambiamos, porque lo vemos un ente tan poderoso que nos rendimos antes de luchar. Pero ¿sabéis qué? Esa lucha que nos imaginamos en nuestra cabeza no tiene que llevarse a cabo, la lucha real no es contra esa cosa monstruosa que rebosa poder por los cuatro costados. No.

La lucha es contra nosotros mismos y nuestra comodidad.

Sé que toda esta palabrería puede sonar utópica e ingenua. Soy consciente de que nada es sencillo y el funcionamiento del mundo en el que vivimos es mucho más complicado y puñetero de lo que debería. Sé que hay partes que no podemos controlar, pero también sé que si todos actuáramos acorde a nuestros verdaderos pensamientos y dejáramos de lado nuestra comodidad del primer mundo y de escudarnos en el  yo no puedo hacer nada ante eso, porque así están las cosas, el mundo sería algo diferente y me arriesgo a decir que para mejor.

 Cuando nosotros decidimos hacer o no algo, lo decidimos nosotros –a no ser que nos estén apuntando con una pistola, eso ya es otro tema- , nadie más. Si no reciclamos, si seguimos comprando en superficies cuyas prácticas empresariales sabemos que tienen de todo menos bonitas, si estamos en contra del maltrato animal pero no nos preocupamos del origen de nuestra comida, si no nos gusta que se burlen de los demás pero para que no  se burlen de nosotros nos sumamos a la mofa… ESO lo decides TÚ.

Lo que comes, haces y piensas, es cosa tuya, no le eches la culpa a la sociedad, porque TÚ eres la sociedad.

Sí, todo esto es complicado. Es complicado porque todo requiere un esfuerzo y no estamos dispuestos. Ni tú ni yo, ni nadie. Cada uno tiene su punto débil (moda, tecnología, política…) y cuando queremos hacer algo, nos damos de bruces contra la realidad y caemos en el apático para qué va a servir lo que yo haga. 

Es duro, muy duro porque es como darse de cabezazos contra una pared, porque no nos gusta que nadie sufra pero no cambiamos nuestros hábitos, porque esperamos que venga alguien ajeno como Superman a que cambie las cosas y solucione todas las injusticias que existen. Pero ¿sabéis qué? Superman no existe, ya lo siento. Y por eso has de ser tú quien cambie, y serás tú quien acabe frustrado porque cuando animas a otros a cambiar de hábitos (solo un poco) te van a decir eso de no, si tienes razón, pero es que la camiseta era muy bonita y total si no me la compro yo se la comprará otra. Así que mejor yo. Y tú suspirarás y dirás, para qué hago esto. Pues por ti, amigo. Lo haces por ti. Por conseguir que tu pequeña parcelita sea un mundo algo mejor, aunque a nadie le importe.

Y niños, que conste que no os estoy diciendo que os vayáis a vivir a una cueva, cultivéis vuestras hortalizas y os mantengáis al margen de la sociedad. NO, porque no está mal un poco de superficialidad en nuestras vidas. Lo que digo es que a lo mejor deberíamos dejar de echar balones fuera y convencernos de que nuestras acciones valen más de lo que nos creemos.

Sed buenos.

Danae.

 

 

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