Let it snow

Esta semana me he sorprendido escuchando villancicos cantados por Dean  Martin y Frank Sinatra y, por supuesto el All I want for Christmas interpretado por Mariah Carey. Así que a la undécima vez que ha sonadoe Let it snow , me he dicho ¡Ale maja, escribe una entrada sobre la Navidad que parece que tienes ganas!

¿Acaso me he vuelto una persona navideña?

Pues no. No es que sea el Grinch, pero vamos que bien es sabido que la época navideña, no es mi preferida, ya lo dije en Yipi kai yei Navidad. Entonces ¿por qué me estoy inflando a villancicos? Primero, porque me gustan, para qué mentir y si son cantados por Martin y Sinatra pues qué os voy a contar, me imagino unas navidades elegantes al estilo años 50, así de fina es una. Y que conste que el arre borriquito, arre burro ale, también me gusta pero de otra manera -en centros comerciales, gritándolo a grito pelado con amigos y con una cerveza en la mano- más que nada porque si escuchara en bucle, como estoy haciendo ahora, ese tipo de villancicos las probabilidades de que esos niños con voz de pito me revienten el tímpano son bastante altas y tengo mucho cariño a mis tímpanos.

Dicho esto, he de confesaros que hay otra razón oculta. Hace Sol y una temperatura suave, necesito villancicos que me recuerden que llega la Navidad. Porque vamos a ver ¿QUÉ ES ESTO? Lo atractivo de esta época es poder quedarte en casa bajo una manta mientras ves películas ambientadas en esas fiestas. ¿Acaso voy a ver Qué bello es vivir o Love Actually cuando puedes salir a la calle solo con un jersey? Pues no.

Resumiendo: escucho villancicos para meterme un poco en el asunto de la Navidad porque el tiempo no me ayuda nada. Ni el tiempo ni la decoración. Para eso soy bastante tradicional. Aunque en mi casa hace ya varios años que la decoración navideña quedó encerrada en una caja de cartón, cuando salgo a la calle me gusta ver una estampa bonita- ya que no puedo escapar de ella, por lo menos alegrarme la vista ¿no?- y  os diré que, dependiendo de las ciudades, es casi mejor que no pongan nada.

Desde aquí os lo suplico: DEVOLVEDME EL ÁRBOL DE NAVIDAD, el de toda la vida, no me pongáis un puñetero cono gigante con luces estridentes que al mirarlo directamente corres el riesgo de que se te desprenda la retina. No, niños. Si jugamos a la Navidad, juguemos bien. Con sus árboles verdes y si no queréis talar uno, lo cual me parece maravilloso, tenemos muchos en los parques y en las calles como para escoger uno y decorarlo como es debido: con bolas, lazos, angelitos y la estrella en lo más alto. Por favor volvamos al clásico árbol de Navidad y no lo sustituyamos por una cosa que se me parece a los conos de tráfico.

Obviamente, los tiempos cambian pero qué queréis que os diga, lo bonito de la navidad es ese ambiente hogareño, y si ponemos árboles que no lo son, el tiempo es más primaveral que invernal y el consumismo lidera el resto. Pues os diré que no. Yo a eso no me apunto. No seré navideña pero reservaré un poco del espíritu que me queda en Dean Martin y su Let it Snow, a ver si se obra el milagro.

Sed buenos

Danae

 

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