No show, no gain

Venga va, no lo puedo retrasar más. Que ya sabéis que intento no hablar demasiado de política, pero  lo siento, tengo que hacerlo: tengo que hablar de Trump.

Ya lleva casi un mes en el poder y os tengo que decir que estoy totalmente enganchada a cualquier noticia en el que él sea el protagonista. Es como una película de miedo, de esas malas, en las que quieres parar pero no puedes dejar de mirar. Ese a ver qué pasa  es más fuerte que tu sentido común, así que sigues con la vista fija en la televisión a la espera de averiguar cual es el siguiente paso de un naranjito con “pelo color pollito”.

Estoy enganchada tanto por lo que hace él como por todo lo que se genera cada vez que hace una de las suyas. Es innegable que la expectación que causa el pelanas septuagenario es digno de un auténtico showman, la faena es que se trate del presidente de uno de los países más poderosos del mundo- yo me sigo cuestionando quien puñetas le otorgó tanto poder, pero eso ya es otro tema-. Y digo faena ya no porque sea el presidente sino porque si está ahí es porque le han votado. LA GENTE LE HA VOTADO, eso es lo triste. Que le han votado a ÉL: al misógino, al racista, al homófobo, al morritos de piel anaranjada y pelo estropajo. Y oye, ya que el señor está ahí arriba, nos ofrece lo que  mejor sabe hacer: un buen espectáculo.

Y a eso voy niños, él lanza sus burradas y como consecuencia le damos lo que quiere: le convertimos en el centro de atención. TODO el mundo habla de él. De él, de su equipo de gobierno y de toda su santa familia.  ¿Qué pasaría si los medios de comunicación cubrieran solo lo necesario? ¿Qué ocurriría si todos le trataran como un niño y le dejaran desahogarse hasta que se cansara de gritar cual niño mimado? ¿Qué pasaría si todo el mundo pasara de él y ser el showman que le encanta ser no sirviera de nada?

Pues ni idea de lo que pasaría, pero estaría bien probarlo ¿verdad? Porque está claro que si no formas parte del espectáculo, si no lo creas, no ganas.Y por eso me gusta pensar que si los medios de comunicación y la gente en general ignoráramos las veces que a Trump le da una rabieta porque hablan mal de él, porque “manipulan” la información o porque en la tele se le ve más naranja de lo que realmente es, él dejaría de hacer tanto el Trump.

Todo lo que le rodea es para dar de comer aparte. Sí, es peligroso. Sí, está como una auténtica cabra y sí, entiendo que la gente quiera mudarse a Canadá. Y precisamente porque está como un cencerro es por lo que los medios se centran en a ver qué hace ahora,  porque es un tirón para cualquier amante de la comunicación, yo la primera, que espera a ver que burrada va a soltar. Y todo es muy “divertido” hasta que uno se da cuenta de que ese tío tiene en sus manos la vida de millones de personas y estás viendo que la va a liar, porque lo lleva en sus genes. La va a liar porque no puede no hacerlo, es el Bart Simpson de los presidentes: él hace lo que le da la gana y al que no le guste que se multiplique por cero.

En ocasiones pienso seriamente si esto no es como cuando nosotros mandamos a Chiquilicuatre a Eurovisión  y demostramos que cualquier friki podía llegar a triunfar. De hecho, hubiera sido todo un giro argumental que nuestro amigo  Trump, tras conocer su victoria, hubiera dicho ante millones de personas y como veis cualquiera puede ser presidente. Y dicho esto, ya no quiero ser presidente de los Estados Unidos de América.  Yo me hubiera comprado un sombrero solo para descubrirme ante él.  

De todas maneras, a estas alturas ya sabemos que si sales en los medios ya lo tienes todo ganado, porque ya sabemos que cuanto más hablan de ti, más existes, no importa cuánto la cagues, la gente hablará de ti. Por el contrario, tampoco importa el bien que hagas que si nadie habla de ti, tus méritos solo lo conocerán tu madre y pocos más. Porque niños, aquí lo que vale es el espectáculo. Pase lo que pase, el show debe continuar.

Lo que nos mantiene pegados a la televisión, lo que nos lleva a abrir el periódico y oír las noticias es el ESPECTÁCULO.

El a ver qué dicen, el enterarnos  de cómo va la pelea entre Iglesias vs. Errejón, de conocer a fondo las gilipolleces que se dicen los políticos. Por eso hay tanto reality shows, porque no vemos personas, vemos payasos de la tele que nos entretienen y no importa cuánto poder tengan, ni hasta qué punto puede llegar a afectarnos, el espectáculo debe continuar y quien está en la cúspide bien lo sabe: NO SHOW, NO GAIN.

Sed buenos.

Danae

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