Una sonrisa

Si sois personas decentes que os mantenéis actualizados de lo que ocurre en el mundo -y no esperáis a que llegue el fin de semana para meteros el atracón informativo- seguro que os suena esta foto.

Resultado de imagen de Saffiyah Kahn

La foto ya lleva más o menos una semana pululando por las redes*, cosa lógica y normal teniendo en cuenta que no es habitual ver a una joven sonreír mientras solo hay gritos a su alrededor. Ella es Saffiyah Kahn, una chicuela de 24 años que, hasta donde yo sé, hasta hace nada era, como tú y como yo, una don nadie para los medios de comunicación. Al parecer se metió en el meollo de la manifestación del EDL (partido que viene siendo ultraconservador que te cagas  y racista que tira p’atrás) en Birmingham al ver a una mujer con velo rodeada por más de veinte hombres tras haberles llamado islamófobos.

Os seré sincera, suelo coger con pinzas estas imágenes porque no se sabe lo que hay detrás. Una instantánea dice muchas cosas pero a veces la historia que se refleja en ella no se corresponde con la real. Estas cosas pasan, nos quedamos con la imagen, es normal. Es un recurso potente, es un golpe en toda la cara y refleja una realidad, aunque no siempre sepamos cual es.

Sin embargo, os diré que quiero creer que esta fotografía refleja lo que fue. Admiro a esas personas que consiguen mantener la calma en situaciones como estas. Envuelta en gritos y con la tensión del momento, rodeada de tíos que están como cabras y va ella y sonríe con la misma parsimonia con la que yo espero a que hierva el agua para hacerme un té.

Una sonrisa, niños. Se enfrentó al racismo, a los gritos, a la falta de neuronas  que convierte a los necios en peligrosos con una sonrisa tranquila, de esas que solo me salen a mí cuando me embuto en el pijama y me paso la tarde viendo pelis. Sonriendo y, para mayor admiración, con las manos en los bolsillos.

Como ya digo, hay que tener cuidado con lo que vemos, pero yo me inclino por creer que realmente fue así, sin historias secundarias ni segundas lecturas. Me inclino a hacerlo porque quiero ¡qué narices! Porque vivimos en un mundo tan raro que no hay por donde cogerlo y por eso, cuando aparecen imágenes como estas, las agarramos con fuerza porque en realidad las necesitamos, nos da esperanza ver cómo hay un pedazo de humanidad que merece la pena salvar y vemos a este tipo de personas como héroes porque no todos tenemos las agallas para hacer lo mismo -porque aunque no os lo creáis no es cosa fácil-, ni la calma necesaria para no responder a la violencia con más violencia, porque las injusticias nos pone enfermos y nos sale la vena macarra.

Es admirable y punto. Y hay que creer que no hay nada más que pueda contaminar ese soplo de esperanza.

Hay que creer que una chica con las manos en los bolsillos  y una sonrisa ha hecho jaque mate a la violencia. Una persona normal, vestida normal, con ese moño deshecho, la camiseta de su grupo favorito que, a lo mejor también por eso me atrae tanto, porque esa chica puede ser cualquiera, cualquiera que se moleste en sonreírle a la violencia.

Sed buenos

Danae

 

*http://www.huffingtonpost.es/2017/04/10/la-foto-de-esta-joven-plantando-cara-a-la-extrema-derecha-esta-d_a_22033955/

http://verne.elpais.com/verne/2017/04/10/articulo/1491817023_803533.html

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