Tres años

Misma historia de siempre: vengo a escribir una cosa, y termino hablando de otra. Hoy el culpable ha sido WordPress, que me ha notificado que  hace tres años me convertí en Sintintaenelboli, todo seguido para ahorrar espacio.

Mi primera entrada la escribí el 27 de abril de 2014 con la intención de tener algo propio, algo que fuera mío y en lo que pudiera ejercer algo de control porque mi vida era un auténtico desastre, algo que, por fortuna, ha cambiado.

En el blog escribo sobre temas que soy incapaz de expresar de forma verbal y, además, aporto mi granito de arena en la lucha por romper con los juicios y valores que nos rodean (a todos, sin excepción) y que nos impide ver más allá.

Sintintaenelboli ha evolucionado porque yo lo he hecho. Si leyera algunos de mis textos no estaría del todo de acuerdo, lo cual está bien. Eso es que estoy haciendo un buen trabajo conmigo misma, que no me he quedado atrás. No pienso igual que hace tres años y eso es bueno, porque significa que todo lo que he vivido ha servido para algo. Los días de mierda,  las hostias como panes,  las caídas que te dejan el culo dolorido no han sido en balde, conocer a todo tipo de gente y vivir situaciones que antes no hubiera elegido vivir, me han hecho ver las cosas de otra forma, lo cual me da esperanza.

Don't fall in now.:
Winona Ryder by Ash Kingston

Obviamente, no todo es perfecto, hay cosas que han cambiado y otras que no, pero por lo menos no siguen igual, una situación que me aterra: ver pasar los días y darte cuenta que prácticamente el uno es un calco del anterior.

Tengo que ser franca, aunque nunca tuve la ambición de convertirme en uno de los blog más leídos,  a veces me ha desmotivado el hecho de la poca gente que lo lee. Sí, lo importante es que haya alguien que lo lea, pero si abres un blog no es precisamente para mantenerlo en secreto; por eso cuando las visitas son escasas, desmotiva. Si te topas con alguien que no le importa que le lean porque mientras exista una sola persona que lo haga es suficiente, asiente con la cabeza porque es muy bonito, pero que nadie te engañe:  jode y desmotiva.

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Fotograma: Inocencia Interrumpida

Realizas un “trabajo” con gusto, inviertes tiempo y al final te leen cinco personas, las cosas como son: es un jarro de agua fría. En mi caso, es posible que no ponga mucho de mi parte: no soy nada disciplinada, ni sigo una rutina de publicaciones, puede que el diseño de la página sea un poco pobre, y que los temas de los que hablo a veces sean repetitivos y nunca sigan un hilo conductor coherente. Hablo de todo, a veces a la vez, de forma caótica, con muchas comas -a veces sin ellas- porque no quiero dejarme nada en el tintero, porque todo es importante aunque sea lo más banal del mundo. Pero también porque así soy yo:

una loca que pone muchas comas y pocos puntos y finales, porque los temas pueden durar eternamente.

Soy más de palabra que de imagen, que no actualizo como debiera las redes sociales, que no me mantengo al día, que me limito a publicar y poco más, a veces ni eso. Me limito a contar y es bien cierto que, contar, contamos todos a nuestra manera, pero contamos, aunque sea hasta diez, por eso el cómo es tan importante y tal vez en eso cojee. Prometo trabajar en ello.

Imagen relacionada
Fotograma: Inocencia Interrumpida

No quiero que esto se convierta en una queja de los pocos seguidores que tengo o, más bien, de la poca gente que me lee -hace tiempo me di cuenta que son cosas diferentes-. Vine aquí para escribir, y es lo que llevo haciendo desde hace tres años, con mis altos y mis bajos, con mis gambazos ortográficos en los que caigo cuando tengo la cabeza en otra parte; con mis atascos mentales, mis emociones a flor de piel, con la sensación de querer escribir pero no sacar nada bueno, con falta de inspiración y con exceso de imaginación, con entradas que apenas fueron leídas, con otras que fueron aplaudidas, con me gusta y sin ellos, con palabras escritas con pena, con sudor por estar en agosto, con tropiezos debido a la manta que me envuelve durante los inviernos, con mis neuras, mis frustraciones, mis imperfecciones, mi caos habitual que ya nada tiene de caótico, con mis cervezas frías en las terrazas en busca de algo más que inspiración, con mis cuadernos y papelajos para escribir posibles ideas que no llegan a nada.

Resumiendo: vine a escribir  de todo y a pesar de todo. 

Vine aquí sin saber cuánto tiempo duraría y ya son tres años, durante los cuales las palabras han supuesto mi apoyo más valioso. No sé cuanto tiempo seguiré ni si mis textos continuarán pasando desapercibidos para la gran mayoría, pero son tres años en los que gracias al blog he podido ver mi evolución como persona, me he dado cuenta de muchas cosas que no veía y he visto cómo un solo comentario de un desconocido puede hacer merecer la pena el esfuerzo. Así de simple y complicado, todo a la vez.

Queridos niños que me leéis, gracias. Para qué deciros más.

Sed buenos.

Danae

*Sí, me ha vuelto a dar por Winona Ryder.

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