Ganas de otoño

Hoy que está el día tristón. El cielo, de un gris plomizo, parece una pesada masa de nubes que amenaza con caer sobre nuestras cabezas. La lluvia intermitente, la oscuridad del día hace que le entren a uno las ganas de peli y manta, una taza de té o chocolate bien calentito y lo único que  lo impide  es que aún es verano y el calor nos envuelve tanto como ese cielo encapotado.

Lo reconozco, tengo ganas de otoño. Siempre tuvo algo de romántico esa época del año, tal vez porque deja atrás el verano, el gentío, la actividad que tan poco me gusta, propia de los meses estivales. Tengo ganas de otoño. Pero el de verdad, el de toda la vida, el que hemos perdido por el cambio climático.

Tengo ganas de árboles cuya copa se ha teñido de marrones, amarillos y naranjas, de pasear por calles cubiertas por sus hojas y que crujen al pisarlas, de ese frescor típico de otoño que hace que respires mejor, de ese borrón y cuenta nueva que supone dejar atrás el verano y comenzar de nuevo el colegio.

maori sakai4.gif

¿Os acordáis de todo eso? ¿Os acordáis lo que era comprarse un abrigo nuevo a principios de septiembre sabiendo que lo íbamos a usar? ¿Recordáis la sensación de subirnos los cuellos de la cazadora porque, sin saber cómo, el frío ya había llegado? ¿De lo mucho que invitaban los días a encerrarse en casa solo o con amigos y hacer maratones de nuestras series/películas favoritas o a leer o a escuchar música perdiendo la noción del tiempo?

maori sakai 3.gif

Tengo ganas de otoño de verdad, de esos de cazadora, de gris, de oír el crujir de las hojas, de ver cómo los árboles van perdiendo sus hojas, de observar divertida a los niños con sus katiuskas y sus abrigos de dos tallas más. No quiero saber nada de “veroños”, ni de mangas cortas en octubre, ni de fotos en la playa tomando el sol. No. Quiero O-TO-ÑO. El auténtico e inigualable otoño. El que, junto con el invierno, hace que valore más las cosas más nimias, más que en cualquier otro momento del año.

Tal vez porque se trate de una época nostálgica, y yo sea mucho de eso, de nostalgias y de cielos grises y de colores tierra desperdigados por el suelo.

No lo sé. Siempre he sido más de frío que de calor, de abrigo que de bikini, de bota en vez de sandalias. Puede que tenga que ver más con eso que con la nostalgia o los colores, puede que necesite sentir el frío en la cara y oír el crujido de las hojas porque me recuerda a cuando era niña y saltaba encima de esos montones de hojas caducas o me llevaba alguna para meterla entre las hojas de un libro. No lo sé. Solo sé que quiero que vuelva mi otoño. El de siempre.

Sed buenos.

Danae

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s