Lo que diga la camiseta

Queridos niños,

¡Tenemos nuevo “palabro”! Aplausos, por favor. Gracias.

Corpsumers. Dícese de los consumidores que prefieren comprar marcas que apoyan causas justas. Loco te quedas ¿verdad? Yo  no, porque me encantan estas cosas,  solo esta palabra me ha llevado a leer un artículo enterito, soy una lectora fácil, qué le vamos a hacer.

Obviamente es mejor comprarse ropa de una marca que da visibilidad a unos valores y/o luchas sociales que en otra que no, pero a ver si me entendéis, eso a las casas de moda se la suda un poquillo, ya lo siento. Y es que como bien dice la autora del artículo: el ‘marketing’ está recurriendo al activismo social para captar clientes, que es lo que vienen haciendo las agencias de publicidad toda la vida, así que no nos debería pillar por sorpresa. Vamos que si observan que estampando un el feminismo mola en una camiseta blanca se va a vender muy bien, aunque la prenda cueste 500 euros, pues lo van a hacer, que lo mismo les da un todos deberíamos ser feministas que un  me gusta el tofu si esto último se vendiese como rosquillas. ¿Y voy a hablar yo de todo esto? Pues no, porque para eso tenéis el artículo que os he dejado al principio, y no me voy a repetir. Pero sí que me he quedado con la canción del uso de las camisetas como medio de expresión. Me parece una idea estupenda para ahorrarse conversaciones que uno no quiere tener y aún mejor si sufres faringitis, te ahorras dolor porque para qué hablar si mi ropa lo hace por mí.

alexa chung

Hay frases de todo tipo – algunas de lo más ingeniosas- y, al hilo del artículo antes mencionado, las frases que reflejan un compromiso social están en alza. Y a nosotros, pobre mortales, nos gusta creer que participamos en esa lucha social pero, no nos engañemos, nos mola más estar a la moda. Las camisetas son las nuevas redes sociales: en poco espacio muestras lo que te gusta. Te vistes con esa frase tan molona y la compartes con el mundo sin decir ni mu, es una idea genial ¿no creéis? No pasa nada si no has leído el libro de donde se ha sacado ese fragmento, ni siquiera si no sabes quien es el autor, porque estás de acuerdo con lo que dice y, a priori, no tiene mayor importancia. Tampoco sabes quién fue el primero que puso piña en la pizza y le odias por eso, no vamos a ser quisquillosos ¿no?

Como decía, la ropa es un medio como otro cualquiera para expresarse. Si te gusta la pizza lo estampas en tu camiseta (la frase de que te gusta, no la pizza, sería bastante antihigiénico la verdad), si odias el aguacate, ídem, si eres fan de una serie te plantas una de tus frases favoritas y así hasta el infinito. Con asuntos más superfluos -ya me perdonaréis, pero que odies la piña en la pizza no tiene mucho impacto social- no importa, pero con asuntos algo más importantes ¿no volvemos a lo de siempre? A esa pérdida de significado, a convertir frases potentes en “Coelhadas”. Ya sabéis que yo siempre tengo que mostrar ese lado negativo de todo, más aún de lo que aparentemente es inofensivo, porque total las frases hacen daño a nadie y las camisetas molan demasiado como para ahondar en ello.

Resumiendo: las frases molan, las camisetas molan, y las frases en camisetas son el tándem perfecto. Más aún cuando, como ya he comentado, no tienes que decir ni una sola palabra, tú vas por la calle con tu camiseta molona, expresando lo que piensas (porque espero que la gente vista frases con las que esté de acuerdo, qué menos que eso) sin meterte con nadie ni mediar palabra con el resto de los viandantes, porque  si llevas una camiseta con un Amo la pizza, no te van a preguntar si te gusta la pizza, porque has dejado claro que es así, lo cual a la hora de elegir restaurante para cenar te ahorrarías muchos Qué te apetece cenar. PIZZA, quiero PIZZA, ¿no lo he dejado suficientemente claro? y esto lo dirías mientras señalas tu maravillosa camiseta y el otro se sentiría estúpido, porque no ha leído que amas la pizza y qué otra cosa podrías querer sino pizza.  Y así, podrías invertir el tiempo en temas más importantes como: ¿es la piña en la pizza un sacrilegio? A no ser que ya tengas tu camiseta con un “la piña en la pizza* apesta”, entonces podrías dedicarte a hablar de otros temas. Abreviando: las frases en las camisetas te ahorra tiempo en conversaciones absurdas.

Sed buenos

Danae

*Sí, he dicho muchas veces pizza.

 

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