Evolución

Dicen que el tiempo lo cura todo. Eso dicen, pero yo no sé si estoy muy de acuerdo con esta afirmación. No sé si el tiempo cura las penas o es que uno termina por aprender a vivir con ellas. Nos aferramos a los buenos momentos porque hay muchos que recordar, lo cual es de agradecer, pero a quien queremos engañar, ¡cómo nos duele lo malo y cómo cuesta dejarlo atrás!

El dolor es como pisar un chicle un día caluroso de verano -esos medio derretidos, ya sabéis a qué me refiero-, por mucho que tires de él no termina de despegarse del todo. Pero caminamos y ese maldito chicle al final acaba siendo un pegote más en nuestra suela del que solo nos acordamos de cuando en cuando. Claro que hay dolores y dolores, igual que hay chicles y chicles, pero de muchos de ellos solo nos acordamos en esos días grises que parecen diseñados para compadecernos de nosotros mismos. Puede que apenas recuerdes al tipejo que te hizo daño ni al desgraciado al que le pareció buena idea tirar un chicle al suelo -a veces son la misma persona-, pero aún así ese dolor moribundo busca sobrevivir y siempre encuentra en los días más complicados su oportunidad para vivir su momento de gloria.

cate blanchett

Somos muchos los que viajamos al pasado más de lo que deberíamos, tal vez porque pensamos que cualquier pasado fue mejor, porque queremos hacer balance de nuestra vida, ver en qué hemos fallado o por masoquismo -seamos sinceros, un poquito masoquistas ya somos-. Y en esas visitas al pasado nos damos cuenta de que eso de que el tiempo lo cura todo está muy bien en el papel, pero a la hora de la verdad no es tan sencillo porque, por mucho que caminemos, siempre se nos quedará algo en la suela. Pero no pasa nada, porque se supone que nos componemos de esos momentos, por muy dolorosos que sean forman parte de nosotros, estamos llenos de cicatrices, nos guste o no. Y esto, que suena muy poético, es bastante jodido de pasar porque mientras las heridas cicatrizan, escuecen. Por muy bien que nos vaya después, en el momento se pasa mal.

Puede que en esto consista la vida: en echar la vista atrás y observar orgullosos que hemos evolucionado y dado un paso hacia delante en nuestra propia escala evolutiva. Preocupémonos de no evolucionar, de no permitir que las heridas se abran y no de dejar la responsabilidad de la cura de nuestras heridas al tiempo, que bastante tiene con lo suyo.

Sed buenos

Danae

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