Vivir en Instagram

Con vuestro permiso voy a empezar quejándome porque quejarse es bueno para la mente y para el cutis, que guardarnos las cosas dentro seguro que produce arrugas. Bien, hace calor y tengo calor. Así de simple e infantil.

Dicho esto, cómo molaría vivir en una cuenta de Instagram ¿Eh? Ahí a tope de perfección. Veréis, de adolescente quería vivir en un anuncio de compresas: sin dolor ni molestias, todo lleno de colores y felicidad, vamos como la vida misma; pero ahora con todo esto de Internet pues he decidido dar un paso más allá y prefiero vivir en una cuenta de Instagram, me vale solo con una publicación, ahí sin sudores, ni pelos encrespados – sin pelos en general- , ni preocupaciones, ni prisas, sin brillos ni calores; quiero vivir en un momento, en una piscina libre de hongos y “pises”, aunque yo no sea muy de piscinas. Es lo que tiene el calor, que hace que desees cosas que ni siquiera quieres hacer.

Mónica ramos
Ilustración Monica Ramos

Otra cosa que tiene el calor es que a una le da por procrastinar, lo cual agrava la situación, ya que si a uno le da pereza todo, inevitablemente acaba en las redes sociales. Así que tenemos vagancia y una fijación absurda por ver qué es lo que están haciendo los demás y TÚ NO, y claro esto puede producir envidia. Envidia de la mala quiero decir. A estas alturas no nos vamos a engañar con un eso a mí no me gusta, pues yo estoy feliz de hacer X (poned aquí lo que queráis) en vez de estar en una terraza tomándome una cerveza/ir a la playa/bailar desnudo al ritmo de mi canción favorita, si…ya… no cuela. Que  sí, que ya sabemos que la mayor parte de lo que nos presentan es puro postureo, una mentira cochina vamos, pero NOS DA IGUAL, porque nos gusta sufrir y punto. Y además tenemos calor.

Así que mientras tú andas currando, estudiando o intentando buscarte la vida con tus pelos encrespados y tu moreno código de barras -porque tus brazos están bronceados pero tus piernas están blancas…muy blancas… excesivamente blancas-, esos desagradecidos de moreno uniforme, dientes perfectos y pelos libres de encrespamiento  y con mucho tiempo libre están ahí gozándolo y encima lo comparten.  Todo muy indecente. Y nosotros entramos a verlo, a ver lo indecentes que son y a corroborar nuestra teoría sobre la indecencia.

Y de esta forma tan indecente solo puedo esperar a que baje un poco la temperatura aunque en realidad no hace tanto calor, pero es por quejarme porque yo quiero vivir en una publicación de Instagram pero en vez de piscinas y bikinis, prefiero quedarme en una biblioteca fresquita llena de libros y bebiendo una cerveza, siempre fría, que nunca se acabe….de la resaca ya hablaría en la siguiente publicación.

Sed buenos

Danae

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2 respuestas a “Vivir en Instagram

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