Al rico combo

Con las Navidades ya pasadas y esforzándome por volver a la rutina del año pasado, vuelvo con otra de mis reflexiones. Hacía mucho que no me sinceraba con mi pequeña Olivetti – algo que se intuye por la cantidad de tachones-, así que estos días no he dudado en quedarme a solas con ella y contarle mis pensamientos.

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No te salves

Qué bien me conoce mi cerebro. Es cierto que tenía varios temas pensados, pero es a ellos a quienes quiero dedicar la entrada de hoy...

No te quedes inmóvil al borde del camino, no congeles el júbilo, no quieras con desgana...

Aquí termino la entrada, pidiendo disculpas por no centrar correctamente el texto, por haber escaneado torcidos los folios, por algún que otro borrón y por tratar a mis temas como personas cometiendo, tal vez, alguna falta grave de esas que causa que los ojos más exigentes sangren.

Sed buenos.

Danae

Un folio en blanco, nada más.

Estamos de semana de estrenos, porque hoy inauguro una categoría/sección nueva A solas con mi Olivetti, que bien podría haberla llamado A solas con mi máquina de escribir pero ya era alargar innecesariamente; por si acaso, para quien no lo sepa, una Olivetti es una marca de máquina de escribir, de ahí la sustitución. Pues bien, aquí os dejo la entrada:

Un folio en blanco y yo, nada más.

Hay borrones, no está centrado y, muy posiblemente, haya algún que otro fallo en la redacción, pero es lo que tiene no tener al alcance el botón Supr. Al final, una se encuentra sola ante un folio en blanco sin ningún tipo de apoyo que le haga la escritura más fácil, puede que haya que volver a esto, al escribir sin ayudas, tal vez así una servidora mejorara sus dotes.

De nuevo,

Sed buenos.

Danae

P.D: Dedico esta entrada a mi madre y a mi hermano porque  aguantan con una paciencia sobrehumana el tecleo nada silencioso de la máquina de escribir.