Eres feminista y no lo sabes

Me encanta leer artículos que buscan romper con los estereotipos de género, sobre todo si están en clave de humor. Artículos cuyo objetivo no es más que echar por tierra todas esas ideas que, a lo largo de la historia, se han ido transmitiendo sin saber muy bien quién fue el primer lumbreras que lo empezó todo. Creo de verdad que  este tipo de textos son necesarios, sobre todo aquellos que arrojan algo de luz sobre el concepto de feminismo, porque no todos tienen muy claro qué es eso de ser feminista:

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Hay quien dice que no lo es por múltiples motivos -a cada cual más absurdo: no odia a los hombres, le gusta que le abran la puerta, cree que un hombre debe proteger a  la mujer y un largo etcétera-, otros se regodean afirmando que por supuesto que lo son, otros admiten no saber muy bien de qué va eso y cada vez son más los que recurren al término feminazi solo por joder (sí, por joder que no falte). Así que yo, Danae, experta en nada concreto,  me sumo a la lucha por allanar este camino tan farragoso.

¿Quieres saber si eres feminista? Solo debes preguntarte esto:

¿Crees que hombre y mujer tienen los mismos derechos y que deben tener las mismas oportunidades? Si tu respuesta es sí, eres feminista. Ya está, no hay más. Lo demás es paja. Si te sientes más cómodo cambia la palabra feminismo por IGUALDAD y será lo mismo.

Sin embargo, en la entrada Cortina de humo  comenté  que el concepto de feminismo hay que cogerlo con pinzas porque se tergiversa con una facilidad sorprendente y  es que, a pesar de lo sencillo que podría ser este tema hay mucho gilipollas que dedica su vida a liar lo fácil. Por esas personas o por las razones que sean, son muchísimos los piensan que el feminismo es una especie de secta en donde un grupo de mujeres que gritan con el sujetador en la mano, con las tetas al aire, pelos sobaqueros, cara de pocos amigos y que solo se codean con otras mujeres que andan con cara de pocos amigos, gritando con el sujetador en la mano, las tetas al aire y pelos en los sobacos. Otros prefieren pensar que feminismo es dejarnos ventaja en la carrera como si eso nos hiciera un favor, otros defienden que es una ideología que encubre un odio hacia los hombres…ejemplos hay muchos. Pensando así nos olvidamos de lo importante: la igualdad.

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Por favor, no os olvidéis de la igualdad

Estoy aquí defendiendo el concepto real del feminismo, consciente de lo quisquillosa que he sido (y sigo siendo) a la hora de denominarme feminista, pero creo que es necesario porque está muy pero que muy distorsionado. No me siento cómoda llamándome feminista, básicamente porque no me gustan las etiquetas, porque, como estamos viendo, hay mucho gilipollas suelto y porque, sinceramente, me toca las narices tener que ponerme una etiqueta por defender algo que veo lógico, es como si tuviera que llamarme “no racista” cada vez que hablo del respeto hacia otras razas. ¿Tanto pido? ¿No es de lógica aplastante pedir tener las mismas oportunidades que los hombres? Ni más ni menos, las MISMAS.

A todo este lío, hay que sumarle la manía que tienen muchos de preguntar (sobre todo a las mujeres)  si somos feministas. Básicamente porque la cuestión se realiza con ese tono de A ver qué contestas puta feminazi que odia a los hombres. Dejad de hacerlo por favor os lo pido y más si lo hacéis con ese tonito. Ser feminista está muy lejos de ser malo, así que PARAD.

Dicho todo esto, repasemos:

¿Eres feminista?

Claro, ¿tú no?

No

¿Crees que la mujer es inferior al hombre?

No

¿Crees que las mujeres debemos tener los mismos derechos que los hombres?

Sí.

Pues amigo, eres feminista.

Así de sencillo.

Sed buenos.

Danae.

Desigualdad a grito pelado

El martes fue el Día Internacional de la Mujer. Sí, lo sé, no os cuento nada nuevo porque, como suele ser habitual en mí, escribo sobre ello una vez que ha pasado el día clave. Siempre lo hago, me gusta observar cómo se desarrolla, no me gusta escribir rápido sobre algo que no me ha dado tiempo a digerir, llamadme reflexiva o que soy de efecto retardado, eso ya lo dejo a vuestra elección.

¿Y qué he sacado en claro tras reflexionar sobre el 8 de marzo? Que estamos como putas cabras, así hablando pronto y mal. Esto no es nuevo ni es la primera vez que lo digo ni mucho menos será la última porque la realidad está ahí y parece que nos empeñamos en demostrar tal rasgo. ¿Y cómo he llegado a esa conclusión? Queridos niños, poneos cómodos que allá voy:

Eso de construir una sociedad equitativa va más lento de lo que a muchos nos gustaría. Hemos avanzado pero poco, y eso lo decimos quienes vivimos en la parte “buena” del mundo, donde las mujeres podemos decir lo que queramos y vivir a nuestra manera sin acabar apedreadas. Sin embargo, otras están mucho peor de lo que nosotras estamos -tanto que ni podemos llegar a imaginarlo- y por eso aún hoy, a pesar de tanta evolución y tanta zarandaja, necesitamos un Día para recordar que aún  queda mucho por hacer.

El Día Internacional de la Mujer,  antes conocido como el Día de la mujer trabajadora, adjetivo que se eliminó por su redundancia. La mujer siempre ha trabajado, ya sea en casa, cuidando a los demás o en un entorno laboral propiamente dicho (o en las tres). Esto es un hecho, lo cual no quiere decir que SOLO las mujeres soporten esa carga, ya que existen hombres que del peso que sostienen sobre sus hombros tienen sus espaldas curvadas. Pero la realidad, la triste y asquerosa verdad, es que aquí igualdades las justas. A pesar de esto  muchos se preguntarán cuestiones del tipo  ¿Y el hombre no tiene su día? y recibirán las correspondientes contestaciones de todos los días son del hombre ¿Y sabéis qué pasa con esto? Que nos metemos en un bucle de a ver quien tiene más problemas y más necesidades y terminamos por meternos en un jardín laberíntico que hace que nos alejemos del problema en sí: la DESIGUALDAD. Ya está, no deberíamos hablar de otra cosa ni adentrarnos en discusiones en el que destacan las situaciones hipotéticas o las situaciones tan sumamente personales  que sólo existen cinco casos en el mundo. Pues bien, a  ver si queda claro: la mujer suele cargar con más responsabilidades, lo que no quiere decir que no existan hombres que también lo hagan pero, lo más importante, esto no significa que la mujer sea mejor que el hombre ni que éste sea un cero a la izquierda o que tenga menos derechos ¿Nos ha quedado claro? Me alegro. Continúo entonces.

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Siempre pasa lo mismo, existe un problema y vez de unirnos, cada uno decide ir por su camino: hay quienes  pierden las maneras y tiran piedras a quienes no piensan como ellos pero también quienes buscando aportar su granito de arena les sale el tiro por la culata. En el primer grupo, nos encontramos a todos aquellos que se consideran con el derecho de señalar y juzgar -debemos encontrar algún placer sexual en esto de juzgar y criticar, si no no lo entiendo- aunque sean los primeros en cagarla. Si lo celebras eres una feminazi reprimida y no celebrarlo puede malinterpretarse y corres el riesgo de que tachen de machista, lo cual te llevaría directo a la hoguera; pero si encima no estás de acuerdo con lo que oyes, y lo dices…ya directamente te enchufan con el lanzallamas. Las más radicales se vuelven locas y se lían a despotricar con lo mal que está este mundo, con lo mal que está la gente que no les apoya y mil blablablá más. Los más radicales del extremo opuesto se dedican a etiquetar a quien defiende sus ideas como feminazi o hembrista –que es lo mismo que el machismo, pero al revés, todo sea inventar palabros- porque se sienten atacados por sus ideas,porque la idea de que la mujer tenga los mismos derechos que un hombre les produce urticaria o porque sencillamente les falta un hervor. Entre un extremo y otro se sitúan los moderados, aquellos que defienden la igualdad de las personas pero que prefieren  callarse porque saben cómo acaba la cosa: lo que salga de su boca termina tergiversándose, por eso prefieren subir la cremallera y ser un mero espectador.

No me olvido del segundo grupo,  de los  “quiero hacer algo pero no sé cómo y la acabo liando”. Este año el iluso ha sido el Ayuntamiento de Valencia que decidió poner faldas a los monigotes de los semáforos.

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Fuente: El País

Qué queréis que os diga….me  parece un poco tirar el dinero. El que es machista lo seguirá siendo, dudo mucho que ningún cantamañanas  vea un monigote con faldas y le haga click el cerebro y piense ¡oh Dios mío, si el muñeco del semáforo lleva faldas y puedo cruzar la calle, será que somos todos iguales! De hecho, seguro que hay alguno que piensa que es un paso de cebra para mujeres y se anda medio Valencia buscando uno para hombres.

Hay que reconocer que este cambio le da un toque diferente a los semáforos, pero nada más. Luego hay quien dice que claro, que el poner un monigote con faldas para representar a la mujer es machista, porque no todas llevamos faldas, hombre pues no, pero tal y como lo entiendo yo, dime cómo distingues tú al monigote de la “monigota”,  que si le ponen pechos también sería criticable porque  se estaría sexualizando la imagen de la mujer -como si alguien pudiera excitarse con el muñeco del semáforo, no ¿verdad?-Total que aquí nadie se siente cómodo ni se siente identificado con nada y el señor Ribó lleva toda la semana dándose cabezazos con lo que pille.

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Pues así anda la cosa niños: unos quejándose por todo y otros poniendo faldas a los muñecos del semáforo. ¿Y qué? ¿Qué pasa con todo esto? Pasa que mientras unos se gritan y los otros exponen su arte feminista, las mujeres seguimos cobrando menos y pagando más por ciertos productos sólo por estar teñidos de rosa – ya hablaré sobre la relación de mujer-rosa por parte de las empresas, ya…-. Pasa que nos limitamos a decir lo mal repartido que está el mundo, pero nos cuesta horrores cambiar la situación, seguramente porque muchos perderían ciertos privilegios; pasa que parece que hemos venido a este mundo para sacar punta a todo lo que pillemos y para alzar la voz hasta desgañitarnos. Todos sabemos gritar, no queremos que nadie silencie nuestra opinión y alzamos aún  más la voz y ocurre lo mismo que en un plató de Sálvame, que se oyen muchos berridos pero no se escucha nada porque es imposible. Todos voceamos pero muy pocos saben hablar y  mucho menos aportar soluciones. Y ¿qué pasa? Que por unos o por otros, la casa sin barrer.

Sed buenos.

Danae

Inspecciona bien, maquíllate mejor

Supongo que, por estas fechas, uno abre una página  y espera leer acerca de la Navidad, pero no… hoy voy a hablar de otra cosa. Ayer, mientras correteaba jovial y feliz  por las calles de Internet, leí* que, en uno de los cursos de la Escuela de Inspección de Trabajo dependiente del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, se había distribuido un manual de estilo en el que se incluía un apartado ideal para todo fashion victim “inspectoril”; manual que no ha gustado mucho por su carácter sexista, así que finalmente ha sido retirado. En resumen, ha habido quejas, el Ministerio se ha disculpado, le ha echado la culpa a la empresa encargada de redactar el manual y el responsable de ésta ha dicho que “mea culpa y que ni caso, que eso no iba para vosotros”o dicho de otro modo: ni Dios leyó el escrito y pasó lo que tenía que pasar…gambazo al canto como entrante para la comida de Navidad.

Hay que ponernos en situación: se trata de una Escuela para Inspectores en donde además de enseñar a “inspectorear”, también les dicen qué vestimenta es la más adecuada, no vaya a ser que se pongan la camisa hawaiana y la líen. Aquí el sentido común debería bastar pero, ya sabemos que es un bien escaso y, precisamente por eso, se fomentan los manuales obvios e insultantes a la inteligencia humana…de la misma forma que nos advierten que no hay que beber lejía porque seguro que algún tontaco le da un trago un día caluroso de verano y se muere, con esto estamos en las mismas, es probable que alguno piense que lo de la camisa hawaiana era una buena idea y no, así que mejor prevenir que curar ¿no? Vamos a admitir que necesitamos este tipo de documentos obvios pero ¿inofensivos ? ¡Já! Una cosa es aconsejar evitar prendas deportivas tipo chándal, pantalones cortos, bañadores (…) así como prendas que dejen al descubierto alguna parte de la ropa interior o tengan remiendos y otra que sugieran un “Ojito mujer con lo que te pones que tienes que dar una imagen profesional ” -y no de buscona, faltaría añadir-…y…erm…NO..

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¿CÓMO?

…porque el problema de los consejos de moda es que hay que saber cómo darlos. Está bien diferenciar entre hombres y mujeres, está claro que no vestimos de la misma forma, -no sé si alguno le ha dado por ponerse faldas lápiz pero aviso que acentúa las caderas-, pero sin pasarse; diferenciar no es discriminar, no es un tú si puedes y aquella no, porque queda feo oiga.

En la sección “Belleza” de este manual,  el hombre puede llevar perfume, preferiblemente de lavanda o madera- no me imagino yo a un hombre de 60 años en una perfumería preguntando a la dependienta si tiene algo olor madera…acabaría antes restregándose por el armario de su casa -pero  las mujeres no debemos recurrir a él si queremos que nos tomen por unas profesionales; obviamente  la falta de profesionalidad viene de ahí ¿verdad?El hombre no tiene ese problema, de hecho podría colgarse un ambientador de pino en el cuello y mantener su profesionalidad intacta…todo muy coherente, vaya. Con esto, ya os podéis hacer una idea de cómo es el resto. Pero sigamos…

Como la mujer debe proyectar una imagen elegante y conservadora, en la sección moda, apartado Consejos básicos sobre los colores, podemos informarnos acerca de cómo combinarlos: “Nena, ni se te ocurra mezclar cuadros con rayas, no seas loca”. También aconsejan los colores que mejor le va a nuestra figura, de modo que deberíamos huir del amarillo, rojo y blanco porque aumentan las proporciones. ¡Quién quiere comprarse la Vogue teniendo este manual a mano!

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¿Pilláis el concepto?

¡Ah pero no olvidéis mujeres! sí vosotras que vais alocadas sin mirar por donde pisáis, meter unos panties de repuesto en el bolso pero ni se os ocurra meterlo en uno de esos bolsos horribles que parecen piel pero no lo son porque el bolso, el cinturón y los zapatos deberán ser de piel y de diseño discreto -veganas, absteneos de optar al puesto de inspectora-.

Pero a pesar de todas estas lindezas,  reconozco que el apartado que más me  ha gustado es el de “maquillaje”, que resulta ser un recurso esencial para las mujeres de ciertos sectores organizacionales –como las dependientas de ciertas perfumerías- que han de mostrar una imagen cuidada y elegante –vale entonces esas no-. Dicho esto, el maquillaje ha de ser…

  • Discreto y natural: puertas, payasos y artistas del circo del Sol abstenerse
  • Jamás iremos a trabajar con la cara como si acabáramos de salir de la cama. ¡Estamos locas o qué! Quítate las marcas de la almohada por Dios ¡qué imagen! ¡! Qué falta de profesionalidad!
  • Es de pésimo gusto retocar el maquillaje o vestirse delante de los demás, aunque sean personas de confianza. NOTA mental: no volver a cambiarme de camisa en mitad de una reunión de negocios.
  • Ser prudentes a la hora de “repartir brochazos”. GRACIAS, de verdad. MUCHAS GRACIAS.

En resumen…

maquillaje
Así, no

Burradas hay muchas pero ya sería extenderme demasiado y creo que el concepto está claro. ¿Lección aprendida? Espero que sí, que la próxima vez que quieran formar a futuros inspectores  inspeccionen los textos porque el “yo no he sido” no cuela por mucho que la culpa no sea vuestra directamente. Así que niños recordad dos cosas:…LEED siempre y en cualquier contexto, que os salvará de más de un apuro y NUNCA echéis la culpa al otro, que queda muy feo.

Sed buenos.

Danae

*http://www.eldiario.es/economia/Empleo-desaconseja-inspectoras-perfume-perlas_0_465104244.html

Cortina de humo

Finalmente, me gustaría añadir que,  tal vez sea el momento de asumir que si uno está triste o desmotivado, lo está y ya está.

Así comenzaba el último párrafo de la entrada anterior y comienzo ésta asumiendo que estoy triste y desmotivada, será por asumir… Es muy posible que mi tristeza se haya visto acentuada porque me va a bajar la regla, y no sé si decir esto es políticamente correcto -sinceramente, tampoco es que me preocupe en exceso-, pero seguro que al leer esto, vosotros (chicos) hayáis tenido una reacción similar a …

rossasustado
¡Ha dicho reglal! ¡reglaaaaa!

…y a las feministas extremistas(y muchos “los” también, los que menos, pero también los hay quienes se creen que nos hacen un favor a las mujeres siendo feminazis, como al parecer se denomina ahora) se les haya quedado esta otra…

rachel
¿En serio has dicho lo que acabas de decir?

…porque parece que hoy en día sufrir el síndrome premenstrual, sentirse hinchada, de bajón y con ganas de comer helado con una mano y con la otra agarrar  con furia patatas fritas, es machista. Anda que no andamos quisquillosos todos, ahora es imposible decir nada sin que te suelten un eso es machista con voz de niño repipi indignado, y tú gilipollas, corazón, qué le vamos a hacer. Hay mujeres machistas, esto es un hecho innegable pero porque haya mujeres ( y hombres) que aún crean que hay ciertas labores (sobre todo domésticas) que les incumban sólo a ellas, o que se crea en la idea de que una no está completa si no pasa por el altar para luego formar una familia, no implica que asumir ciertas dolencias “típicamente femeninas” – esta expresión sí que me chirría, ya me perdonaréis- también lo sea. OJO, que también hay situaciones en las que las feministas más radicales se tiran de los pelos y no, no…dejaos el pelo tranquilo porque, al igual que hay  mujeres que lo dejan todo para forjarse una carrera profesional decente, hay otras que deciden dejar su trabajo para cuidar de los hijos porque lo han elegido así, y esto NO les convierte en machistas ¿nos ha quedado claro? Se supone que lo bonito es que podamos tomar nuestras propias decisiones ¿verdad? ¿Qué pasa que si no encajan con nuestra forma de pensar entonces ya no sirven? Cuidadito con esto que nos metemos en un barrizal curioso.

Hace aproximadamente un mes, un compañero me dijo Recuerda que el arroz sale mañana! Que no se te pase! refiriéndose a un artículo que escribí para la revista digital Toda una Amalgama de la cual aprovecho para animaros a leerla porque está llena de curiosidades y seguro que os gusta -Sí, a esto se le llama publicidad- . Pocos segundo después, me escribió un Espero que aprecies mi sutil, ingenioso y según algunos puntos de vista, machista e incluso se disculpó añadiendo que si hubiera sido un tío, la broma hubiera sido la misma.  ¿Tan lejos hemos llegado que ya nos disculpamos por si acaso ofendemos con lo que decimos? Como sigamos poniendonos tanto paño caliente nos vamos a quedar como pasas, ahí lo dejo. No, no me molesta que me digan que se me va a pasar el arroz si entra dentro de un contexto similar al mencionado ahora; me molestaría si un tontaco (me da igual hombre o mujer)  me suelta un como no pilles novio ya se te va a pasar el arroz…Hala majo, vete a la cama que lo que acabas de decir te ha debido de dejar exhausto.  Todo depende del contexto y por supuesto del cómo se diga… si un hombre te manda a fregar no hay contextos que valga, a no ser que seas una camarera de pisos y tu jefe te lo mande o que hayas tirado una cazuela de salsa de tomate al suelo y tu padre te ofrezca amablemente la fregona para que limpies el estropicio que has montado…hay que saber distinguir.

¿Qué nos está pasando? En su momento leí un tweet en el que una mujer se quejaba porque le habían llamado machista por decir que la regla la estaba matando…¡ostras! Pues como me pillen a mí…como lean esto… me mandan a la hoguera. Siempre y cuando no se “use” la menstruación como arma de manipulación ni moleste a nadie ¡qué más da! Pues mirad sí, yo me vuelvo más irascible, me duelen los riñones, los pechos, a veces  me pongo triste y me entra un “yo qué sé, un qué sé yo” que como vea/lea algo un pelín sensiblero…

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El concepto de feminismo hay que cogerlo con pinzas porque se tergiversa con una facilidad sorprendente. Considero que las mujeres debemos tener los mismos derechos y oportunidades que los hombres, porque somos personas tan válidas como lo puedan ser ellos pero no, no creo que seamos iguales, ¡y menos mal! menudo coñazo, si no. Y  precisamente porque no lo somos, nos afectan ciertas situaciones de forma distinta, vemos las cosas de un modo distinto y, en este caso, sufrimos “putaditas” que el otro no sufre ¿Y? ¿Tenemos que ocultar que lo pasamos mal cuando la llegada de la menstruación se acerca? Qué pasa ¿qué nos hace parecer vulnerables?  ¿En serio queréis jugar a eso? ¿Sí? Pues yo no. Hace unos meses (se me grabó a fuego), mientras estaba en una reunión, la responsable soltó un Gracias a todas por venir, me refiero a todas las personas. Uy lo que hubiera dado por tener una pistola de agua cerca…  ¿En serio? Yo no quiero entrar en ese juego, ya lo siento ¿Y si alguien -un hombre quiero decir- hubiera soltado un “gracias a todos por venir, me refiero a todos los presentes”? Pues que estaría liada, porque empezaríamos con el tema de que la lengua española es machista… ¿qué es lo que nos lleva a actuar así? Porque parece que estemos creando una cortina de humo para ocultar algo mucho más importante.

Dejad a las mujeres quejarse si nos duelen los pechos o estamos más irascibles porque nos va a bajar la regla, al igual que dejad a un tío gritar si se pilla el cilindrín con la cremallera… no es lo mismo diréis algunos…ya…si se os ocurre alguna situación similar, decídmelo. Así que tonterías las justas, que al final nos alejamos de lo que importa de verdad:  conseguir la igualdad respetando nuestras diferencias…sí, niños, consigamos eso y dejemos lo demás para quienes no tienen nada mejor que hacer.

Sed buenos.

Danae

Yo sí…tú, NO

¡Qué mal…! ¡Qué mal estamos llevando esto de la igualdad! ¿No creéis?. Más bien pienso que andamos bastante perdidos con los límites de qué es sexismo y qué no… notamos un soplo de aire, pero no sabemos de dónde viene. ¡Cuánta igualdad se reclama! y …ya, a la hora de ponerlo en práctica, todo se distorsiona. Por desconocimiento, porque no se sabe lo que se quiere…acaba siendo un despropósito.

Estoy hablando de ese “quiero que me traten como un igual, pero haciendo lo que ellos no pueden hacerme a mí” esta frase con connotaciones algo turbias y perturbadoras, es un resumen -muy escueto y propenso a malas interpretaciones- de lo que pasa actualmente. Pongo un ejemplo:

Hace no mucho, mi hermano me comentó que, estando en un bar, una chica -ante la atenta mirada divertida de sus amigas-, le tocó el culo. No hablo del típico roce casual, no, hablo de tocar deliberadamente, con ganas y sin tapujos. Mi hermano me lo contó y mi sangre comenzó a hervir… Con estas cosas me enciendo bastante, primero porque es mi hermano y no me gusta que le traten de esa manera -qué le vamos a hacer, manías de una- y, segundo porque ¿qué hubiera pasado si hubiera sido al revés? ¿Qué hubiera ocurrido si hubiera sido mi hermano el que, por hacer la gracia, se hubiera dedicado a toquitearle el culo a la muchacha? Pues que seguramente le hubiera cruzado la cara de un bofetón, reacción entendible por otro lado ¿verdad? Pongámonos extremistas: si, tras recibir ese sobamiento culero, mi hermano hubiera reaccionado como una chica y le hubiera dado un bofetón ¿veríamos esa reacción entendible? Todos sabemos la respuesta, NO. No sólo sufriría la reprimenda de los que estuvieran a su alrededor, sino que además le echarían del bar; mientras la chica, aún dolorida por la “guantá” y en estado de shock, soltaría un “si solo le he tocado el culo”. Sí, soy una exagerada, pero si nos ponemos modo Gila “alguien le ha tocado el culo a alguien” ¿qué tendrá que ver que uno tenga pene o no para justificarlo? La situación es exactamente la misma y no debería importar nada más.

Hay quien cree  que este tipo de actuaciones no es más que la consecuencia de la liberación de la mujer pero, qué queréis que os diga, esto no es estar liberada, esto es estar más salida que el pico de una mesa. Si alguien se refugia en semejante mamarrachada es porque no encuentra otra excusa para actuar como una idiota y, es más, el decir eso me parece un comentario bastante denigrante para la mujer.

Benny Hill in The Italian Job
Benny Hill , el ejemplo a seguir por muchas jovenzuelas

En nuestra vida diaria, en la televisión, en las revistas…vemos cómo  hombres y mujeres no son tratados de la misma forma, lo que es censurable para unos, no lo es para otros… pero seguimos reclamando igualdad, a pesar de que somos nosotros quienes consumimos esos productos -provengan del medio que provengan-, a pesar de que nosotros en la realidad que vivimos, actuamos igual. Seguro que hay alguno que al hablar de programas me refiero a Gran Hermano, pero no, también hay otros aparentemente más inocentes que dejan bastante que desear, como El Hormiguero, sólo hay tías buenas bien apretaditas, da igual el día que lo veas.  Pero ¡ay! si están ahí es porque quieren ¿verdad? Ellas, con sus cuerpos y ellos con unos abdominales que las presentadoras no dudan en tocar -el ejemplo más claro sería Milá, pero eso tampoco nos escandalizaría mucho ¿no?-.

Lo que yo me pregunto es ¿Por qué nos crispa más ver el trato soez hacia una mujer que hacia un hombre? Hace unos días vi un vídeo de cómo un presentador mexicano intentó tocarle los pechos a su compañera, sin mencionar el comportamiento que tuvo durante el tiempo que la mujer aguantó en plató…antes de que se marchara por no darle un bofetón -si queréis sentir asco, podéis verlo aquí–  Solo con verlo me sentí sucia, no quiero imaginar cómo se sintió ella. Pero, si una mujer hubiera querido tocarle los testículos a su compañero en directo ¿me hubiera sentido igual de asqueada? Seguro que sí, pero me temo que no al mismo nivel. Eso es a lo que voy, ¿por qué un trato chabacano a un hombre no lo percibimos tal horrible que como si la “víctima” fuera una mujer?. Mientras lo pensamos, quiero que quede bien claro lo siguiente:

titeres con calcetines
Fuente: patoconbotas.com. Sí, está claro que lo he puesto por el nombre.

-¿Qué es lo que no hay que hacer?-

-Tratar a los demás mal-

-¿Por qué?-

-Porque no me gustan que lo hagan conmigo-

-Bieeeeeeen-

Sed bueno y ya sabéis…si no os gusta que os soben…¡no sobéis!

Danae.

Un fragmento, una verdad

Llevo varios días en los que la gripe -sí, los virus han decidido veranear en mi cuerpo- está haciendo conmigo lo que quiere. En este período como despojo humano poco puedo hacer, así que me dedico a revisar libros ya leídos en busca de ideas o frases que rescatar. Y así ha sido. He hojeado el libro Jane Eyre y me he detenido en la página 143 de “Jane Eyre”, en la cual he leído lo siguiente:

Resulta absurdo decir que la calma satisface a los seres humanos. En sus vidas debe haber acción, y si no la tienen, acabarán buscándola.

Millones de personas se ven condenadas a una vida más monótona que la mía, y son millones los que se rebelan en silencio contra ese destino. Nadie sabe cuántas rebeliones, al margen de las políticas, fermentan   en la masa de seres vivos que habita la tierra.Se supone que las mujeres aspiran a la calma, pero lo cierto es que mujeres y hombres comparten los mismos sentimientos. Ellas, al igual que sus hermanos, también necesitan ejercitar sus facultades y un campo donde poder concentrar sus esfuerzos. Las rígidas represiones y el estancamiento absoluto les causan el mismo sufrimiento que provocaría en los hombres, y resulta patético que esos compañeros más privilegiados las confinen en el hogar, a hornear pasteles o zurcir medias, a tocar    el piano o bordar bolsas. Es injusto criticarlas o reírse de sus empeños por llegar más allá, por aprender cosas que la costumbre les ha negado, tachándolas de innecesarias para las de su sexo.

Una mujer, Charlotte Brontë, que habla a través de una joven, Jane Eyre. Palabras sin exaltación, sin pasión dirían algunos, correctas, adecuadas pero lanzadas como dardos a través de un personaje que, aunque de apariencia débil, emana fuerza en cada sílaba de sus palabras.

Después de publicar la entrada apagaré el ordenador y no diré mucho más, ya me he permitido el lujo de poner en negrita una de, a mi parecer, las mejores frases de esa parte. No voy a decir mucho más, no sólo debido a mi penoso estado, sino porque cuando ya está todo dicho, no hace falta añadir más. Sólo quería compartir este fragmento porque lo merece: por su escritura sencilla sin florituras, por sus palabras directas, sin tapujos ni dobles sentidos. No hay afectación, sólo un pensamiento bien escrito, adelantado a su tiempo.

Sed buenos mientras me curo.

Danae

Una cerda muy feminista

Al parecer Peggy, el pasado 4 de junio, recibió la  Condecoración anual a toda su carrera como símbolo de liderazgo femenino”. Sí, niños, Peggy la cerda, la de los Teleñecos. Fue el Elizabeth A. Sackel Center for Feminist Art del Museo de Brooklyn (nombre cortito y muy sencillo de memorizar) el que tomó tal decisión. A lo mejor es una tontería, pero… ¿se habrán dado cuenta de que le han dado el premio a un muñeco? Que no es por quitar la ilusión a nadie, pero que es como si se premia a la niña de los Fruittis por promover la liberalización de la mujer en el mundo de la moda al viajar a todas partes en bikini… No sé…es raro ¿no?

A pesar de todo esto, la revista SModa*, ha querido hacerle su particular homenaje y enumerar las razones por las que se merece el galardón a la feminista del año:

  •  No se avergüenza de sus orígenes: Mi primer trabajo fue en un centro comercial vendiendo guantes. Como modelo, también tuve que posar para ciertos anuncios “incómodos”. Hay momentos en la vida de una mujer en los que tiene que hacer lo que tiene que hacer. Aham, a ver, si esos trabajos son vergonzosos, los que hemos trabajado gratis haciendo lo que nadie quiere hacer ¿eso qué es? Ah sí perdona, se les llama hacer prácticas. No he dicho nada.
  •  Sabe lo que quiere y no tiene miedo de luchar por ello: Toda una heroína por tener claro sus objetivos. Ahora que si seguimos leyendo… Que me definan como mandona no es algo que realmente me preocupe. Solo me gusta informar a la gente de que sé karate y que quiero que se haga lo que yo diga. Claro lo normal, sé Karate, si me llevas la contraria te doy una patada en la boca….feminista a tope claro.
  • Defiende sus curvas por encima de todo: Son sus consejos sobre dietas y peso los que han consolidado el estatus de la señorita Peggy como icono feminista. Perdonad las mayúsculas pero  ¡QUE ME  ESTÁIS CONTANDO! Como tiene curvas y las defiende es feminista, si fuera una cerda famélica y defendiera sus huesos…¿eso sería también feminista o se le tacharía de promover la anorexia? ¡Y yo por qué me cabreo tanto si es una marioneta!
  •  Controla cada aspecto de su carrera: Sus comienzos en su pequeño pueblo de Iowa no han sido impedimento para que Peggy haya trabajado duro para ser una superestrella. Canta, baila, tiene su propio libro….y todo lo controla ella solita. A ver si me entero, un muñeco publica un libro de autoayuda que se mantiene durante 29 semanas en lo más alto de la lista del New York Times… aham…la gente compra un libro de autoayuda escrito por una cerda de tela y materiales blandos, aham…ya sabemos porqué esa gente necesita libros de autoayuda, porque compra libros “escritos” por una cerda de tela.
  •  Es un icono de la moda: Claro es que si no das ejemplo con tu vestimenta es imposible ser feminista ¿dónde vamos a ir a parar? ¿Una feminista con chanclas y vaqueros? Qué cosas.
  •  Tiene amigos famosos: ¿Defiendes un mundo en el que hombres y mujeres tengan los mismos derechos? Perfecto ¿Lo sabe George Clooney? ¿Anna Wintour? ¿Donald Trump? ¿NO? Lo siento, te quedas fuera.
  • Y lo más importante: no le importa nada lo que pienses de ella: No me importa nada lo que piensen de mí, a menos que digan que soy impresionante. En ese caso, están en lo cierto. O sea que si es malo no le importa, pero si es positivo, no sólo es cierto porque ella lo vale, si no que además les hace caso. Vamos que no le importa lo que piensen de ella…a medias.

Resumiendo, que le han dado el premio a la feminista del año a una marioneta por ser egocéntrica, mandona, tener las curvas propias de un gorrino y, por encima de todo, por ser el símbolo del liderazgo femenino al ser un referente de la moda y tener amigos famosos. Ya… Claro. Alguien tiene el concepto “feminismo” algo distorsionado y no sé si es el centro que otorga el premio o yo, pero si esa cerda es un icono feminista…yo me mudo de planeta.

Sed buenos.

Danae.

*P.D: Podéis leer aquí el artículo completo: http://smoda.elpais.com/articulos/razones-por-las-que-peggy-se-merece-ser-la-feminista-del-ano/6376